Crónica de los martes
Semana Santa: Tiempo de reflexión para la oposición
Por Félix B. Sucre
No pretendo mandarlos a misa ni que se coloquen un vestido cual Nazareno, mucho menos que dejen de embriagarse --quienes lo hagan--, lo que es un hecho común entre nosotros por el consumismo desbordado, gracias a la mentalidad capitalista que nos permite cometer tantas rubieras, con o sin licencia de Dios Todopoderoso.
Semana Santa, pues, es tiempo de reflexión. Este tiempo debe ser aprovechado por los dirigentes de la oposición para repensar mejor el papel que diariamente realizan en pro de la unidad electoral, si es que realmente se busca salir de un chavismo inepto y corrupto que, para más señas, ahora se ha aliado a una guerrilla criminal y narcotraficante como la FARC, lo cual ya es demasiado evidente.
¿No fue por eso que un Hugo Chávez salió corriendo a vestirse de cordero en la Reunión de Ríos? Quien no lo haya entendido así, no lo haya visto así, sin ambague puedo decir que están pelando bola. Su vocería a favor de los grupos insurgentes lo ha demostrado con claridad, aún cuando los miembros de la Fuerza Armada Venezolana actúen de otra forma. Es decir, sea igual un guerrillero a un soldado de la Patria. O, en la expresión del mayor borreguismo conocido, la Asamblea Nacional le alcahuetee todo y que la nota sea agredir al pueblo colombiano.
¿Es que nuestro presidente es más demócrata que el de allá? La circunstancia lo obligó a cambiar la escenografía de su teatro, porque ha entendido que las amenazas del Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, de llevarlo a la el Tribunal Internacional Penal no es un cuento de camino, sino una acción que está pendiente y que lo ha obligado a salir de recule, llevándose a Rafael Correa y a Daniel Ortega por el mismo despeñadero. Mientras, la FARC va cuesta abajo al recibir contundentes golpes en sus altos y medios mando, situación que los obliga a buscar una salida política negociada.
Hacer una revolución de gritos e insultos contra George W. Bush desde la avenida Bolívar de Caracas o desde los teatros Teresa Carreño y el Municipal es lo que le queda. Allí es donde puede jugar a la guerra con soldaditos, aviones y tanques de papel es lo que le queda; por lo que recibirá agresivos aplausos de sus seguidores, quienes le piden que “ordene, comandante”. Y él, derrotado en Miraflores, tal vez en su fuero interno les pida que sigan aplaudiendo, ya que la revolución vive de los aplausos.
De Hugo Chávez se puede hablar o escribir mucho; también se puede decir de él que es como el carbón: “si no quema, mancha”. La FARC y la Senadora Piedad Córdoba, al parecer, ignoraban esto. Por eso, como estamos en Semana Santa, hay que decir que el Tiempo de Dios es perfecto. Es un reloj bien ajustado. Los que no lo han podido conocer en su mecanismo, en su engranaje, son muchos de los que se dicen o hacen llamar dirigentes de la oposición, sobre todo los perros rabiosos –bien por su radicalismo o por ser furibundos abstencionistas--, quienes que juegan a la perfección para poner la torta sacando sus cálculos particulares.
La suma es lo que dará el resultado final, el cual, entiendo, es derrotarlo en las próximas elecciones. ¿Por dónde comenzar a desmembrarlo? Cuando en el municipio más apartado del país se vaya al proceso electoral con un solo candidato. Dígase por ejemplo: San Carlos de Río Negro en el estado Amazonas o en Guiria del estado Sucre, en ambos se hace el acuerdo para apoyar al candidato equis. ¡No hay quien le gane!
Es el mismo caso para las gobernaciones, Alcaldía Mayor y demás alcaldías y consejo legislativos del país. El PSUV no podrá impedir el triunfo arrollador de la oposición; ni con máquinas electrónicas del Consejo Nacional Electoral (CNE), ni con “actas mata votos” que algunos nostálgicos deseen resucitar, podrán salvar de la contundente rodada al comandante de la revolución de los aplausos, quien pudiera ser derrotado si se llegara a lanzar de candidato a la gobernación de Barinas.
“Todo lo que va a suceder tiene su hora”.
¿Cuesta mucho ponerse de acuerdo? No, lo que cuesta para ellos, aún cuando no son dueños de los votos ni de nadie, es aceptar que sus candidatos no sean los escogidos. Por eso no es de extrañar la postura de gente como los de Primero Justicia, en algunos estados la arrogancia de Un Nuevo Tiempo. De los adecos, copeyanos, Bandera Roja, masistas y Movimiento Republicano no hay mucho que decir, ya que ellos aceptan todo tipo de acuerdos. Ellos juegan a la lógica del momento: ganar ganando.
El partido Podemos y los lideres estudiantiles del país tienen mucho que decir, que hacer en esta encrucijada. Los medios de comunicación no pueden seguir siendo los voceros para armar el juego, aun cuando no podemos dejar de estar pendiente de los acontecimientos, porque sería renunciar a nuestra naturaleza. Sin embargo, sería bien conveniente que montaran una Sala Situacional, muy de boga en estos días, para que un sector de Análisis de Entorno y Estratégico le de resultados concretos de la realidad y de la posibilidad de cada candidato.
Y que no vengan con el cuento de las encuestas, tal como le gusta a la gente de Primero Justicia o Un Nuevo Tiempo. El destino de la democracia venezolana no lo puede determinar el resultado de una encuesta, como tampoco la presencia de candidatos rayados con un pasado de mala o regular gestión. ¿Quién es el o los que ganan en las encuestas? El que las paga. Una reflexión a tiempo es buena; Semana Santa lo puede lograr para el futuro de Venezuela.