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Plataforma petrolera
La potencia petrolera latinoamericana

                                          Por: Mery Mogollón
Intopress
Brasil, sin demasiado estruendo, pero con mucho trabajo, exploración de su territorio terrestre y marítimo e inversiones en capacitar a su gente, se ha convertido en la potencia petrolera de Latinoamérica. El reciente descubrimiento de un yacimiento petrolero gigante por parte de Petrobras en el llamado Atlántico Profundo, confirma algo que todos en el sector internacional de los hidrocarburos presentían, que Brasil estaba a punto de hacer el hallazgo que cambiaría su futuro.
El nuevo yacimiento, justo en  frente a las costas de Río de Janeiro,  ha sido noticia porque puede contener reservas recuperables hasta por 33.000 millones de barriles, casi la mitad de lo que actualmente cuantifica Venezuela en crudos convencionales e iguales a las que posee Nigeria, ambos importantes países productores y exportadores de petróleo. Brasil no llega a ese yacimiento por suerte, destino manifiesto o regalo de la providencia. Por el contrario, la autosuficiencia energética ha sido para el país más grande del hemisferio su principal reto.
Las primeras tentativas de encontrar petróleo en el Brasil datan de 1864, pero fue en 1897 cuando Eugenio Ferreria de Caramargo perforó, en la región de Bofete, lo que se ha considerado como el primer pozo. Sin embargo, la tentativa fue un absoluto fracaso porque Ferreria apenas pudo extraer dos barriles de petróleo pesado. Ya en el siglo XX, en 1907, dada la importancia que la energía comenzaba a adquirir en el mundo, se hicieron estudios minuciosos para evaluar los yacimientos de carbón en los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná y Sao Paulo. En 1918 por orden del gobierno se realizaron dos investigaciones en busca de petróleo en las regiones de Alagoas, Uniao, San Miguel dos Campos, Distrito de Maragagi, el lago de Manguada y las costas de Pernambuco. Dichas investigaciones sólo determinaron alguna presencia de hidrocarburos, especialmente en la región de Alagoas.
Fue en 1939 que Brasil descubrió petróleo  en cantidades comerciales en la localidad de Lobato, Bahía. Un año antes, siguiendo la tendencia mundial, ya se había creado el Consejo Nacional del Petróleo y fue decretada la propiedad estatal de los yacimientos y de las refinerías. No obstante, la consolidación sólo se finalizó en la década de 1950, bajo el gobierno de Getulio Vargas, en una campaña de movilización para establecer el monopolio estatal del petróleo. Como resultado, a través de la Ley 2004, el 3 de octubre de 1953 se fundó Petrobras, la cual se convertiría en la responsable de la ejecución de las actividades de la industria petrolera, en nombre del gobierno.
Petrobras recibió como patrimonio una industria incipiente y al igual que el resto del plantel industrial brasileño, comenzó a crecer hacia adentro. En el periodo comprendido entre 1947 y 1957, las inversiones extranjeras ligadas al desarrollo interno provocaron un gran crecimiento del producto interno bruto, a una tasa promedio de 5.3%. Sin embargo, el petróleo producido por Petrobras nunca fue suficiente para cubrir las necesidades de un desarrollo acelerado.
En la década de 1970, el mundo enteró hablaba del “milagro brasileño”. Un optimismo desarrollista sacudió el país. Los gobiernos militares se embarcaron en grandes obras de construcción, entre ellas la gigantesca represa de Itaipu, ambiciosos planes viales y se corrió la frontera agrícola hasta llegar a la selva amazónica. Sin embargo, la población en general no disfrutaba de la excelente situación económica, porque sus ingresos bajaron y se deterioraba la calidad de vida.
El aumento de los precios del petróleo en octubre de 1973, a raíz del embargo petróleo propiciado por los países árabes, dieron la estocada final al milagro económico, el cual se hundió arrastrando el sistema autoritario que se había entronizado en Brasil. La segunda crisis petrolera mundial llegó sin dar tiempo a Brasil de recuperarse del primer aumento de los precios, que devastó su balanza de pagos, pues su consumo petrolero cercano a un millón de barriles diarios era en un 80% de origen importado.
Después de los traumas de 1973 y 1980 por el aumento de los precios del petróleo, hubo cierto consenso político en Brasil en torno a los problemas que habían desencadenado las crisis económicas. El paso siguiente fue diseñar una nueva estrategia que pasaba por revisar el problema de las costosas importaciones petroleras. La necesidad de reducir los costos de la energía también obligó a Brasil a ver el asunto desde una perspectiva amplia, que englobó todas las fuentes renovables y no renovables. De allí en adelante, lograr la autosuficiencia energética se convirtió en una meta nacional.
Petrobras se convirtió en la piedra angular de la nueva estrategia económica. El monopolio estatal asumió la  competitividad como un reto y para 1992 ya se había colocado entre las quince mayores empresas petroleras del mundo. Se ganó el liderazgo en el suministro del mercado interno y desarrolló tecnologías de punta para la producción de petróleo y gas en aguas profundas. Montada en tal plataforma, Petrobras se atrevió a romper con el mito nacionalista acuñado en la primera mitad del siglo XX, sintetizado en la frase “el petróleo es nuestro”. Ahora necesitaba imprimir mayor agresividad en los negocios en el marco de un mercado internacional altamente competitivo. En 1997, Brasil ingresó al grupo selecto de 16 países que producen más de un millón de barriles de petróleo por día. Ese mismo año, se promulgó la Ley 9478 que abrió las actividades de la industria petrolera a la iniciativa privada.
Las reservas petroleras de Brasil se calculan en 11,6 millardos de barriles, siendo las segundas más grandes en Suramérica, después de Venezuela. Existen 29 cuencas sedimentarias que abarcan una superficie de 4.300.000 kilómetros cuadrados en tierra y 5.000.000 millones de kilómetros cuadrados costa afuera. Solamente 15% de ese inmenso territorio ha sido explorado. Sin embargo, las magnitudes del trazado de sísmica son impresionantes en comparación con cualquier país petrolero del continente. La relación reservas producción ha pasado de 3 a 20 años, lo cual ha creado una plataforma segura para impulsar el desarrollo económico.
Esa relación reservas producción se revitaliza ahora con los nuevos descubrimientos de Tupi, Júpiter, en septiembre de 2007, y esta semana en el Atlántico Profundo, los cuales contienen suficientes hidrocarburos para sostener la economía brasileña por muchas décadas. Ante estos nuevos descubrimientos es muy posible que Petrobras replantee su estrategia de crecimiento, porque ahora tiene en su propio territorio el petróleo que fue a buscar en otros países. En el camino se ha convertido en la verdadera potencia petrolera Latinoamericana.