Brasil se consagra campeón de la Copa América

Brasil nuevamente se ha erigido como la gran maquinaria futbolística que aplasta y no perdona errores o debilidades. Se ha impuesto con un inobjetable 3-1 ante una selección de Perú que no mostró mayores debilidades y más bien se plantó ante ese gigante con coraje y pundonor.

Perú planteó un juego inicialmente agresivo que por momentos le mostraba a los presentes en el Maracaná y a quienes presenciaban el juego a través de pantallas que estaban dispuestos a batirse con el mejor, sin embargo, ante la genialidad de los principales arietes brasileños ya poco pudieron hacer.

En el comienzo, el Perú de Ricardo Gareca decidió escapar a las previsiones de la amplia mayoría de los analistas, y salió a presionar a Brasil bien arriba. Por eso las primeras aproximaciones del encuentro decisivo en el Maracaná fueron para el equipo de la Banda Roja.

Un par de remates desde afuera fueron el llamado de atención para la selección y el público locales: al menos de entrada, no se iban a encontrar con un rival apichonado y que fuera presa fácil del empuje de la verdeamarela.

Pero cuando parecía que Perú podía escribir un libreto diferente al que había pensado la mayoría, apareció la genialidad de Gabriel Jesus. El delantero del Manchester City, que ya había sido fundamental en la semifinal con Argentina, dibujó una maniobra a pura habilidad por el costado derecho del ataque y sacó un centro pasado y preciso para que Everton clavara en el segundo palo el 1-0 ante el indefenso Gallese a los 15 minutos. Empezaba otro partido.

Perdió entonces el equipo de Gareca el empuje de los primeros minutos. Brasil había salido de la sorpresa y acomodaba el trámite a su antojo: esperaba con calma atrás cuando los peruanos tenían la pelota, y salía rápido de contraataque para tratar de lastimar cuando la recuperaba.

Parecía demasiado difícil de derribar la fortaleza brasileña que -más allá de los favores del VAR contra Argentina- no había sufrido goles en contra en toda la Copa América. Pero entonces Casemiro cometió una mano dentro del área, el árbitro Tobar esta vez sí cobró penal y Paolo Guerrero puso el empate que dejó al Maracaná en estado de asombro.

Era un buen momento para llenar de dudas a un Brasil que encaró la final con la tensión lógica del que lleva el peso del favoritismo. Se acercaba el final del primer tiempo y Perú llegaba de forma casi inmejorable. Pero entonces Brasil volvió a golpear con la contundencia que es su sello en esta Copa América.

Con información de clarin.com.

También le puede interesar: