Velo y engaño: El arma política de Fidel Castro que implementó Hugo Chávez en Venezuela

En toda la historia republicana reciente de Venezuela, creer en promesas y en la buena fe de aquellos que una vez lanzados a la arena política se mostraban dispuestos a conducir a la nación por un sendero de prosperidad y rescatar los verdaderos valores de una política que requería de sus propuestas para avanzar hacia un futuro promisorio fue la tónica del pueblo venezolano que votaba y que aprovecharon personas con pocos escrúpulos a la hora de mentir.

Redacción Venezuela al Día

Es así como al amparo de la credulidad y mala memoria de un pueblo llega Rómulo Betancourt a la presidencia una vez depuesto el general Marcos Pérez Jiménez. En ese mismo período se inicia la “pacificación” del país y con Carlos Andrés Pérez como ministro del interior se realizaron los procesos de purgas más sangrientos que se puedan recordar en Venezuela.

Raúl Leoni tomó el testigo y aunque un poco menos azaroso, aquel período también tuvo sus bemoles, sin embargo, las mejoras a la calidad de vida seguían surgiendo de la mano de quienes habían llegado a Miraflores.

No obstante, las campañas comenzaban a hacer efectos y en críticas por radio y televisión se mostraba la pobreza y miseria de muchos sectores en cerros y fundaciones de barriadas en condiciones de total insalubridad.

El avance de barriadas como efecto de “10 años de mandato adeco” por lo cual Gonzalo Barrios perdió las elecciones con Rafael Caldera quien prometía que “el cambio va”.

Promesas iban y venían y aparece en el escenario uno de los delfines adecos. Carlos Andrés Pérez, mostrándose enérgico y muy activo llevó su eslogan “democracia con energía” hasta llegar a Miraflores. Allí enfrentó los procesos de nacionalización de la industria petrolera y la del hierro. Sin embargo, su administración comenzó a “mostrar las costuras” de una corrupción galopante.

Copei nuevamente impone a su candidato. Un llanero y refranero que “escuchaba crecer la hierba” y que enarbolaba de nuevo imágenes de gente pobre que “no eran fantasmas” logra ganar unas elecciones en las cuales se llevan por delante a Renny Ottolina, un personaje de la televisión que amenazaba arrasar en esas elecciones y cuya avioneta fue saboteada haciéndole perder la vida y la de sus acompañantes.

Periodos grises y signados por la corrupción fueron llevando el camino hacia una explosión social. Jaime Lusinchi le entrega a Carlos Andrés quien asume por segunda vez pero sufre provocar “El Caracazo” por sus paquetes producidos por “la genialidad” de su ministro Miguel Rodríguez y el alzamiento militar de Chávez en 1992. Caldera volverá a asumir gracias al “chiripero” y allí ocurre el indulto a Chávez quien se lanza a la arena de la política y arrasa en 1998.

Con este personaje llega la operación “Velo y Engaño”. Chávez, durante su campaña, aseguraba que como todo un demócrata, entregaría el poder una vez concluido su mandato.

La segunda mentira es que en ningún momento mostró un socialismo o un comunismo enmarcado en un programa para gobernar a Venezuela.

Es recordado cómo se jactaba de haber mentido al generalato cuando le interrogaba quien  le protegía a lo que él siempre le aseguraba “Se lo juro mi general, yo no estoy conspirando”. Por demás grave: “La palabra de un militar es un documento” se asegura en medios castrenses. De allí que se reafirma la premisa “Quien miente, roba”. Ese personaje le robó a todo un país, bajo engaño, la paz, la prosperidad y el futuro de varias generaciones y se valió de “Velo y engaño”, proceso que usó Fidel Castro y que describe Infobae en su reportaje.