Venezuela: País de inmenso futuro, por Gonzalo J. Morales

Venezuela es país privilegiado, disfruta de extenso territorio, incluyendo una zona económica exclusiva considerable en el Mar Caribe, acompañada por amplia salida al Atlántico. En adición, una población no muy crecida, todavía manejable.

Si analizamos nuestras ventajas encontramos las posibilidades que nos ofrece la geografía, y los inmensos recursos allí depositados por la Naturaleza, esperando una óptima dirección económica que propicie su explotación.

A veces, infrecuentemente, los hombres y los pueblos se encuentran estimulados por momentos estelares irrepetibles, que llegan solos, destellan, ofrecen oportunidades, y se van, desaparecen. Hay que poseer una imaginación muy veloz para saber captarlos y aprovecharlos.

Venezuela atraviesa un momento estelar, que estamos todos obligados a identificar para beneficiarnos. Llegó como consecuencia de varias décadas de desajustes y nos demanda que lo aprovechemos. 

Primeramente, estamos inmersos en una situación mundial de enfrentamientos políticos y económicos entre potencias mayores y entre otras menores, asociados a dificultades financieras que presagian bajas económicas graves, además de corrimientos en el centro de gravedad de la gran política mundial con tendencia de establecerse hacia el Este.  

En adición, la revolución tecnológica que afecta mundialmente a muchos sectores nos obliga a repensar profundamente qué avances pueden beneficiarnos, cómo saldremos de este estadio de atraso general para no ser arrollados. Las nuevas tecnologias, la oferta de la innovación y, sobre todo, el uso intenso de nuestro esfuerzo están de parte nuestra.

La inteligencia artificial nos ayuda a analizar, la informática en general está a nuestra disposición, nuevos métodos de cultivos, la salud mejora y nos da más vida. ¿Y los robot reemplazando trabajadores en industrias, aviones sin piloto, consultas médicas a la computadora? ¿Qué tipo de dirigentes políticos exige ese país moderno para dirigirlo?

La conclusión es que se genera UN NUEVO ORDEN MUNDIAL que está afectando a todo el mundo. Allí nos encontramos los venezolanos.  Estamos obligados a ubicarnos dentro de su esfera y quedar posicionados lo mejor posible. Ese es el reto que enfrentamos.

Todo ese reajuste mundial nos favorece, si realizamos el esfuerzo de entenderlo y utilizarlo a nuestro favor.

Si revisamos cuidadosamente nuestra situación total comparada con la de los demás países americanos veremos que la nuestra, a pesar de la inmensa masa de desajustes, en todos los ordenes, que nos cubre y dificulta el progreso, queda todavía suficiente espacio para reorganizar, reformar, reconstruir y crear un país totalmente nuevo, dejando muy atrás todas las rémoras creadas en los períodos políticos anteriores, sin excepción  y así crear un NUEVO PAIS, con instituciones modernizadas, muy diferentes a las imperfectas que permitieron a un grupúsculo de ilusos que se posesionara de nuestra Nación, aherrojándola.

Tenemos inmensas ventajas que nos benefician y nos invitan a trabajar incansadamente, sin prisa pero sin pausa. No será fácil ni breve, tomará tiempo y deberá disponer de finanzas que nuestro trabajo y esfuerzo generarán. Solo debemos anteponer alta voluntad de querer lograrlo.

No se considere que, después de esa pesadilla que nos impusieron, y de la cual estamos despertándonos, estemos totalmente listos para construir un nuevo país, pero ya debemos comenzar a redimensionarnos y a reconstruir instituciones indispensables para el buen andar.

La debacle económica sufrida, reconocida por las autoridades, es tan enorme que nos obliga enfrentarla a todos y resolverla. Los venezolanos estamos impulsados a estar al frente de esa solución ineludible.

Una última y obligada reflexión. Lo que sí debemos meditar profundamente es porqué la situación de Venezuela está siendo resuelta únicamente por países extranjeros y no por nosotros mismos. ¿Es que no tenemos suficiente fuerza interna para imponernos, buscar la verdad e imponer nuestro propio interés? ¿No tenemos la verdad a nuestro favor? ¿No nos favorece una mayoría nacional? ¿Es que no somos competentes para efectuarlo y resolverlo? Una cosa es que nos ayuden, otra que se impongan. Debemos reconocer quienes son nuestros verdaderos aliados.

La Cuarta Revolución Industrial está en puerta, necesitamos abordarla o quedaremos retrasados. Serán muchos los trabajos que desaparecerán y muchos los nuevos. Necesitamos buenos directores para andar en conjunto.

No se trata solo de cambiar un político por otro, sino de decidir quien podrá dirigir el país hacia ese futuro, donde solo competirá con éxito quien esté mejor preparado.

Esto debemos meditarlo profundamente. El futuro es nuestro.

Tarea difícil, pero debemos abordarla ya.