Expertos orientan cómo abordar y manejar el sobrepeso de Internet

La conectividad y ligereza al momento de navegar y bajar contenidos de las distintas páginas a los ordenadores son valores muy apreciados para quienes, por diversión o trabajo, deben continuamente que realizar ese tipo de labores. El peso de los contenidos es fundamental al momento del desarrollo de las actividades. En Venezuela, con una capacidad muy limitada y un servicio intermitente, dicho proceso se convierte en un verdadero “calvario”.

Actualmente existen numerosos sitios web que pueden estar compuestos por muy pocos contenidos y llegar a tener mucho peso para lograr operaciones con ellos. El desarrollador catalán Adriá Fontcuberta coincide con otros expertos del área en señalar que archivos multimedia, anuncios y rastreadores incorporados en las páginas hacen que Internet tenga un problema creciente de “obesidad”. Lo que supone, dicen, menos accesibilidad para quien no esté en buenas condiciones de navegación y ello queda como un retrato a la realidad actual de Venezuela.

El proyecto  httparchive.org, se encarga, sin ánimo de lucro, desde hace más de dos décadas de “grabar la historia de Internet” y medir sus prestaciones. En mayo de 2011 (cuando se empezó a registrar el dato), la mediana del peso de las páginas web en versión móvil era de poco más de 0,1 megas.

El pasado marzo (último dato disponible), ha llegado a rozar 1,7 megas. En el caso de las páginas diseñadas para desktop, el aumento de peso no es menos llamativo: de una mediana de menos de 0,5 megas por sitio en diciembre de 2010, se ha pasado en menos de una década a más de 1,8 megas (marzo 2019).

El problema de este exceso de grasas virtuales (calculable tanto con los propios navegadores como con algunas herramientas web) tiene consecuencias, en particular, a la hora de navegar con dispositivos móviles, explica Fontcuberta.

Cuando se entra en una web, el navegador que se utiliza tiene que descargar tanto el código de desarrollo como los elementos —texto, imágenes, vídeos y otros recursos multimedia— necesarios para “pintarla” en la pantalla. Eso conlleva un tiempo de carga del sitio, que se traduce, si se accede a Internet a través de un plan de datos, también en un consumo de los mismos.

La ecuación, asegura Fontcuberta, es sencilla: cuanto más sea pesada una página, más tiempo será necesario para cargarla y más datos se consumirán para ello. “En general, la navegación móvil es más lenta y menos fiable que una conexión wifi o por cable”, explica el ingeniero de software, que trató el argumento el pasado marzo durante el evento T3chFest, organizado por la Universidad Carlos III de Madrid. “Si estás viajando en coche o en metro, la conexión va a ir y venir. Si una web tarda, por poner un ejemplo, 15 segundos en cargarse, puede fallar en el medio o tener otros problemas”, agrega.

Con información de El País.