No permitas que la depresión te robe la alegría de vivir

Una de las principales características del ser humano en condiciones normales es la de tener alegría por la vida, ese entusiasmo va de la mano con el deseo de vivir sea con salud completa o no. Personas se han visto que, quedando prácticamente postradas, se reinventan para seguir “viviendo un poco más” y dando gracias al creador por permitirles vivir un poco más.

Redacción Venezuela al Día

Sin embargo, los cambios temporales que vive cada quien pueden, en un momento determinado, acabar por esa alegría natural de experimentar ese milagro que llamamos vida y con el peligro cierto de entrar en un estado que los médicos han denominado “depresión clínica” y que inicia como un problema emocional que se va convirtiendo de a poco en un padecimiento físico.

En medio de este padecimiento, la persona empieza a experimentar una suerte de tristeza permanente en un proceso que en ocasiones resulta complicado de superar pero que con ayuda y diagnósticos adecuados se puede lograr.

Los especialistas señalan que la depresión se presenta sólo una vez en la vida, sin embargo, quienes llegan a padecerla, pueden a su vez experimentar varios episodios en los cuales se llega a sentir los síntomas durante gran parte del día y caso todos los días.

Algunos de estos síntomas son:

Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza.

Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia.

Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades habituales o todas, como las relaciones sexuales, los pasatiempos o los deportes.

Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado.

Cansancio y falta de energía, por lo que incluso las tareas pequeñas requieren un esfuerzo mayor.

Falta de apetito y adelgazamiento, o más antojos de comida y aumento de peso.

Ansiedad, agitación o inquietud.

Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales.

Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches.

Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas.

Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas, intentos suicidas o suicidio.

Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza.

Cabe destacar que el decaimiento emocional ocasiona en quienes lo sufren un estado general de desánimo por lo cual, la alimentación tiende a descuidarse en grado sumo y de allí, cualquier padecimiento físico tendrá el camino abonado para hacer estragos en ese organismo.

La página de mayo.clinic permite, en un artículo muy amplio, familiarizarse con este padecimiento y la forma como debería ser tratado.