Miguel Rodríguez Torres, a un año de su detención

“Espero que de aquí salga la voluntad de muchas mujeres de construir una sociedad distinta, fuera del resentimiento y empecemos en la conquista del amor de los venezolanos, a reconciliarnos para construir una sociedad distinta”, así cerraba el mayor general Miguel Rodríguez Torres hace justo un año, el discurso dirigido a mujeres venezolanas que se concentraron para debatir la problemática de una Venezuela donde la posibilidad de Unidad Superior bajo el lema del Desafío De Todos era promovida por el ex ministro de interior y justicia.

Minutos después, fue detenido y trasladado a la DGCIM por aspirar a construir una Venezuela con mejores oportunidades para todos sus ciudadanos. Desde hace un año, su familia conjuntamente con su representante legal, libran una importante batalla jurídica a la que el país no es ajeno, porque esta misma historia se repite en cientos de familias venezolanas que tienen entre sus miembros a militares y civiles apresados por pensar diferente. Ese “pensar diferente” en el caso específico del mayor general Rodríguez Torres, le costó su destitución y hasta la etiqueta de “traidor”, por exhortar al diálogo permanente entre gobierno y oposición para solucionar la crisis. Esa actitud dialoguista de Rodríguez Torres que veía el gobierno como un acto de traición, terminó siendo la bandera que el propio gobierno levantó recientemente como medida urgente.

Si Rodríguez Torres hablaba de la necesidad del diálogo era traidor, si hablaba de reconciliar a los venezolanos era traidor, si hablaba del perdón como antídoto para vencer el resentimiento y atacar la dimensión espiritual de la crisis era traidor, si hablaba de atacar la corrupción era traidor…. Y la etiqueta se afianzó aún más desde laboratorios de redes sociales controlados por factores del gobierno cuando inició la campaña del mayor general en defensa de la CRBV de 1999 y del respeto a la institucionalidad militar y al código de honor.

Ese respeto irrestricto a la institucionalidad militar y a la Constitución Nacional le es cónsono a la formación moral y ética del mayor general Miguel Rodríguez Torres. A chavistas y opositores llamó la atención la gestión como ministro de interior, justicia y paz del hoy preso político cuyo modelo inclusivo respetaba la premisa de no partidizar ni electoralizar el plan de seguridad ciudadana que se empezó a desarrollar en todo el país entre autoridades locales de todas las tendencias políticas. Esta particularidad generó un impacto positivo en la materia, pero le costó muchos enemigos en el alto gobierno.

Todo esto convierte al mayor general Miguel Rodríguez Torres en una figura clave en el tablero político de Venezuela, y además suma a sus 12 años dirigiendo servicios de inteligencia y a su destacada carrera castrense, donde es reconocido por estar entre los primeros lugares de su promoción en la academia militar, por ser siempre el número 1 en todos los cursos militares y ser prominente militar del cuerpo de paracaidistas obteniendo los más altos honores en sus momentos de ascenso, además de su formación como magíster en ciencias militares especialista en negociación y resolución de conflictos, en seguridad y defensa integral, y en finanzas y gerencia avanzada, convirtiéndose además en doctor en ciencias gerenciales con post-doctorado en seguridad de la nación. Además, Rodríguez Torres goza de admiración y respeto de sus subalternos por su impecable gestión mientras dirigió por 2 años la Academia Militar de Venezuela.

Han pasado casi cinco años desde que la posición de MRT marcó distancia muy importante con todo lo relacionado al gobierno actual, mucho hizo para encender las alarmas desde adentro y eso allanó el camino no solo para destituirlo sino para truncarle el camino de crítica y diseño de propuesta de salvación nacional.

Rodríguez Torres tenía razón cuando mostraba los escenarios probables y brindaba frente a la opinión pública las recomendaciones para la salida de la crisis, defendiendo la premisa soberana de resolución de nuestros conflictos entre nosotros. Previo a su detención había promovido la idea de la Unidad Superior e invitaba a derrotar el miedo, la desmotivación y la desmovilización y a abrir las sendas democráticas que cierren las posibilidades a la violencia.

Los miembros adscritos al MADDT, queremos aprovechar esta fecha y este momento difícil tras el apagón nacional, para hacer un llamado a los DDTistas y a todos los venezolanos en general, a emular ese principio ético de la función pública, desprendiéndose de odios, vanidades, ambiciones y rencores personales y extendiendo la mano solidaria y el corazón entre quienes, a pesar de enfrentar la crisis política, económica y social más grave de nuestra historia, poseen un inmenso tesoro: la libertad individual. Hagamos uso de ella para construir y reconstruir la República las veces que sea necesario.
Libertad a Rodríguez Torres. Libertad a Todos los presos políticos