Erika de la Vega y la obra “Puras cosas maravillosas” le da un toque de humor al dolor

Un tema tan controversial en los estados unidos, como lo es la depresión toma vida en las tablas del teatro colony de Miami, protagonizada por la actriz, cantante y presentadora venezolana Erika de la Vega y dirigida por el también venezolano Michel Haussman.

“Puras cosas maravillosas” cuenta la historia, de forma unipersonal e interactiva, de una mujer que desde su infancia ha convivido con la depresión aguda de su madre, los intentos de quitarse la vida y una lucha constante por anclarla justamente a las cosas maravillosas de la vida.

El tema de esta obra se torna particularmente relevante tras los suicidios de personalidades como Kate Spade y Anthony Bourdain. Además del creciente número de casos de depresión en el país.

Las cifras de depresión en territorio estadounidense son alarmantes. Según el último estudio conducido por la aseguradora Cigna uno de cada cuatro estadounidenses raramente o nunca siente que está rodeado de gente que verdaderamente lo conoce; dos de cada cinco creen que sus relaciones no son importantes y que están aislados del resto; y uno de cada cinco dice que casi nunca se siente cercano a la gente. Incluso seis de cada 10 sienten que sus intereses e ideas no son compartidos por quienes le rodean.

La estrella venezolana aclaró que el tema no guarda relación con su vida ya que ella nunca ha tenido ese tipo de depresión, pero sí momentos duros.

De la Vega quien afirma que no ha sufrido de depresión personalmente, pero que ha tenido que batallar en contra de la nostalgia, al tener que embarcarse en un nuevo camino, ya desde hace 5 años, en la Florida a causa de la situación actual de su país natal Venezuela. Afirma que al igual que la depresión hay que manejarla con cuidado, controlarla y que de vez en cuando hay que amarrarla.

También afirma que el humor le ha salvado de la nostalgia y ha ayudado a que su situación sea más llevadera.

Quizá justamente por sus propias experiencias, sumado a su gran talento, De la Vega brilla en el escenario del Colony. Domina la escena y se entrega totalmente a un guión que entre la actuación y la improvisación flota el dolor y depresión de la madre y la luz que le va ofreciendo la hija.

No hay que esforzarse mucho para hacer el paralelismo a una inmigrante que busca cosas maravillosas en su nueva ciudad. Nuevas anclas para disfrutar de una nueva vida.

De la Vega como actriz es una revelación. Y el público la disfrutará mejor si lleva la tarea hecha y va pensando en al menos una de las cosas que hacen su vida maravillosa, como las una Buena comida, un lugar que le traiga Buenos recuerdos, un cachorro, o las obras de teatro, como esta, que de repente y sin darte cuenta te cambian el humor y hasta te hacen hablar más sobre lo bueno de estar vivos.

 Nota de Prensa