La dura decisión de un venezolano al enterarse de que seria padre

Imagen: Reinaldo Peger y Fabiola Navarro

En Venezuela un país de hermosas mujeres, exorbitantes paisajes, personas que hacen cualquier lugar tu hogar, que en estos momentos de su historia está pasando una dura prueba llevando a todos los suyos a buscar nuevas oportunidades en diferentes países del mundo.

Redacción Venezuela Al Día

Reinaldo Perger emigro de Venezuela rumbo a Argentina, muchos pensarían que por la misma causa que todo joven, que es buscar una mejor calidad de vida para él y los suyos. De hecho esa fue una de sus causas, pero la más importante y la que lo hizo realizar esa gran travesía, fue llegar a tiempo al nacimiento de su primer Hijo varón.

Imagen: NotiVenezuela

Destrozándose los pies, su meta era llegar a Buenos Aires para ver a su novia Fabiola Navarro también venezolana que daría a luz a su hijo, emigro a Argentina el pasado julio con su familia, al llegar sintió mareos que atribuyo al viaje en autobús, lo que no sabía en realidad que dichos síntomas eran la consecuencia del embarazo de diez semanas.

Enseguida informo a Reinaldo, quien apresuro sus planes y, sin dinero para su pasaje decidió caminar Suramérica. “Voy a hacer lo posible, pero que voy a estar allá, voy a estar, así me tenga que teletransportar”, le dijo Perger, de 23 años, a Navarro, de 24, cuando todavía estaba en Venezuela, señala así Sumarium.

Imagen: Sumarium

Al momento de recibir tan dichosa noticia, Perger no aguanto más y unos meses después cruzo la frontera con un esguince en el tobillo mal curado y un bolso deportivo con ropa. La travesía empezó en Cúcuta, Colombia, donde partió caminando rumbo al país Albiceleste. Encontrando a muchos venezolanos que salían de su país para una mejor calidad de vida, junto a ellos su viaje dio inicio desde uno de los cinco refugios que hay en Colombia, recibió ayuda de autos y camiones que le ahorraron algunas ampollas en los pies de las que ya tenía. En Ecuador, por la dificultad de entablar contacto con la gente por la homofobia que sufren la mayoría de los venezolanos que llegan al país, y Bolivia, por un frío al que no estaba acostumbrado, fueron las partes más complicadas del viaje Perger reconoce que pensó en varias oportunidades en “dar vuelta” y volver a Venezuela o establecerse en alguna de las paradas que efectuó, “Pero siempre había alguien que me decía que tenía un motivo para seguir adelante, que era mi hijo que me esperaba” afirma ya recuperado de las que maduras y el desgaste por la travesía.

Perger por el viaje decidió llevar más allá su locura, ya que en Perú busco trabajo como pescador, sin experiencia, habló con unos pescadores para ayudarlos a cambio de algo de ropa y dinero para continuar su viaje. Pasando diez días en alta mar, el venezolano, que nunca aprendió a nadar, vio por primera vez cachalotes, manadas de delfines que saltaban junto a la nave y ayudó a conseguir dos toneladas de pescado, “Pescamos un tiburón azul y todo”,  sostiene.  

En la distancia, Navarro  vivía la espera con angustia y pocas noticias del camino de Perger, “Era horrible, no dormía pensando en dónde podía estar (…), tenía miedo a que le pasara algo, no sabíamos dónde lo podíamos buscar”, confiesa.

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Todo mejoro cuando el 24 de diciembre, llego un regalo de Navidad inesperado: en la entrada de Argentina un vecina de Salta (norte) había escuchado la historia del joven, acogiéndolo en su casa, le dio comida y le ofreció dinero de autocar a la estación de Retiro, en Buenos Aires.

“No me lo creía cuando lo vi, lloraba, ¡al fin logró llegar! Me sentí feliz y emocionada”, asegura Navarro, con una panza de ocho meses en la que aguarda Matías, el bebé con el que esperan construir su nueva vida.