Estados financieros de PDVSA muestran ventas de exportación que no entraron de manera efectiva en las arcas de la petrolera en 2017

Una evaluación de los estados financieros consolidados de PDVSA del año 2017 muestran ventas de exportación y sus productos por USD 50.861 millones, mientras que el año anterior, 2016, había sido de USD 41.361 millones, dichos recursos no tuvieron efectiva entrada a las arcas de la estatal según lo revela un informe emitido por el Comisario Principal de Petroleros de Venezuela, PDVSA.

Maibort Petit / Venezuela al Día

El documento en nuestro poder revela que solamente una porción de dichos ingresos fueron captados oportunamente por la tesorería corporativa, por lo que pueden apreciarse los resultados operacionales alcanzados con limitados presupuestos reales de divisas, en atención a las cifras de ingresos totales que estuvieron disponibles en caja durante el año 2017, y que han sido mostrados por la Vicepresidencia de Finanzas de PDVSA, de efectivamente USD 16.549 millones, obtenidos con un precio diario promedio de realización de exportaciones de USD 46,66 por barril.

El informe formula una serie de advertencias respecto al desempeño de la estatal que dan cuenta de la baja producción petrolera, caída en picada en los ingresos, corrupción y la situación de la fuerza laboral de la industria que ha desembocado en la progresiva fuga de profesionales altamente preparados del seno de la más importante empresa del país.

El 7 de diciembre de 2018, el Comisario Principal de Petróleos de Venezuela, Silvestre Molero Torres, dirigió la comunicación identificada con el número COM-2018-0046 al ministro del Poder Popular de Petróleo y presidente de PDVSA, para remitirle el informe del año 2017 de manera que este fuera considerado por la Asamblea de Accionistas de las estatal de modo de analizar los resultados de las evaluaciones, observaciones y recomendaciones sobre la gestión general de los administradores, el nivel de cumplimiento de los lineamientos estratégicos y las políticas en materia de hidrocarburos e instrucciones que le fueron dictadas por el Ejecutivo Nacional.

El comisario principal instó a la asamblea de accionistas proceder a aprobar o improbar los estados financieros consolidados de PDVSA, preparados por la Gerencia Corporativa de Contraloría Financiera y revisados por la Oficina de Apoyo al Comisario, una vez los auditores externos emitieran su dictamen.

Foto: Maibort Petit

En dicho reporte, Molero Torres resaltó que el carácter independiente del Comisario Mercantil animado en representar los más sentidos intereses del accionista —el estado venezolano— encargado de practicar una evaluación profesional objetiva respecto a la gestión general cumplida por los administradores. La designación de este funcionario tiene lugar durante la primera asamblea ordinaria anual de accionistas.

Se indica que se trata del segundo informe anual que Molero Torres emitía y se explicó que desarrolló su labor en compañía de un equipo reducido de profesionales de alta experiencia que conforman la Oficina de Apoyo al Comisario (OAC).

La preparación del Informe Anual del Comisario, incluye la coordinación de esfuerzos con todas las organizaciones que se despliegan a lo largo de la cadena de valor del negocio, así como con los órganos de control y de auditoría interna; igualmente, se apoya en la actuación de los auditores externos, básicamente en la evaluación de la razonabilidad de cifras que integran los estados financieros consolidados; ello obliga a coincidir la emisión del Informe Anual del Comisario, con el dictamen de los citados auditores externos, a saber, la firma Rodríguez Velázquez & Asociados KPMG.

Se precisa que 2017 fue un caso excepcional, toda vez que concurrieron efectos adversos para el trabajo de la auditoría externa, dado los numerosos casos de investigación que en su mayoría correspondían a ejercicios pasados que al haberse revelado exigían el cumplimiento del protocolo establecido por normas internacionales que imponen la actuación de auditores forenses. Se subraya que el Informe Anual del Comisario coincide con el dictamen de los auditores externos.

Estos últimos —explicaba la comunicación— debían profundizar en las múltiples implicaciones con los que se relacionan, así como delimitar el impacto material del daño patrimonial sufrido y demostrar o descartar el carácter sistémico de la vulneración al control interno infligida a la corporación. Para llevar a cabo la labor, se coordinaron acciones con la Dirección Ejecutiva de Auditoría Interna Corporativa para que los auditores externos examinaran informes, papeles de trabajo y archivos relacionados con los casos que revistieran mayor incertidumbre, de modo que sirvieran para apreciar el impacto financiero ocasionado.

Asimismo, la comunicación refería que al momento de producirse la entrega el informe del comisario, aún estaba pendiente el reporte de dichos auditores externos.

El informe

Para la elaboración del informe como lo refiere la comunicación mostrada líneas arriba, Silvestre Molero Torres hizo una evaluación general de la gestión administrativa llevada a cabo por la junta directiva de PDVSA, así como de la información preparada por la Gerencia Corporativa de Contraloría Financiera, la cual incluía el examen de las actas de Asambleas de Accionistas, resoluciones de la junta directiva y comité ejecutivo de la estatal e informes de gestión de los administradores.

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También se revisaron los principales casos de investigación incluyendo el alcance y delimitación de pérdidas, vulneraciones al control, modalidades operativas, identificación de posiciones organizativas y funcionarios con responsabilidades, judicialización, registros contables aprovisionados y acciones de resarcimiento patrimonial emprendidas. El comisario adjudica la trascendencia de las investigaciones al supuesto impulso judicial que el Ministerio Público le imprimió a las averiguaciones.

Explica en el informe que le corresponde evaluar el cumplimiento oportuno y eficiente de las políticas y lineamientos estratégicos en materia de hidrocarburos que son definidos durante la primera asamblea anual ordinaria de accionistas de la estatal. Vigila que las instrucciones dictadas desde el gobierno nacional sean acatadas, en concordancia con la Ley del Plan de la Patria, Proyecto Nacional Simón Bolívar, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019”, así como el Plan Estratégico Socialista 2016-2026 durante el ejercicio a analizar, en este caso el correspondiente al año 2017.

Elevado rendimiento frente a la producción

Entre las primeras conclusiones emitidas por Silvestre Molero Torres está el afirmar que los resultados del año 2017 “revelan un elevado rendimiento, considerando los recursos aplicados. La producción de 2.220 MBD durante el año 2017 es un dato relevante dada la acción de las acumuladas restricciones en divisas y del boicot financiero internacional”.

A juicio del Comisario Principal de PDVSA, los resultados operacionales y financieros expresados al cierre del año 2017, los cuales fueron preparados por la Gerencia Corporativa de Contraloría Financiera, “reivindican los esfuerzos cumplidos por los trabajadores, el equipo gerencial de PDVSA y el Ministerio del Poder Popular de Petróleo, que durante el ejercicio lograron mantener un nivel promedio diario de producción de hidrocarburos líquidos de 2.220 MBD”.

Sin embargo admite que estos logros se obtuvieron, “no obstante, la obsolescencia y grado de deterioro de infraestructuras de operaciones, a causa de la pronunciada desinversión y limitados mantenimientos de una industria intensiva en capital de componente externo, asediada por el manifiesto boicot para el acceso al sistema financiero internacional y la acusada pérdida de pericias críticas con motivo del fenómeno de la deserción del personal”.

Ingresos en papel pero no en la caja

Inmediatamente de la afirmación anterior, Molero Torres hace referencia al hecho de que los estudios preliminares de los estados financieros consolidados de PDVSA del año 2017 que para el momento de la emisión del informe se encontraban en proceso de auditoría externa, mostraban ventas de exportación y sus productos por USD 50.861 millones, mientras que el año anterior, 2016, había sido de USD 41.361 millones, dichos recursos no tienen efectiva entrada a las arcas de la estatal.

El alerta revela que solamente una porción de dichos ingresos son captados oportunamente por la tesorería corporativa, por lo que pueden apreciarse los resultados operacionales alcanzados con limitados presupuestos reales de divisas, en atención a las cifras de ingresos totales que estuvieron disponibles en caja durante el año 2017, y que han sido mostrados por la Vicepresidencia de Finanzas de PDVSA, de efectivamente USD 16.549 millones, obtenidos con un precio diario promedio de realización de exportaciones de USD 46,66 por barril.

Advierte que cuando a este monto de ingresos de caja, se aplicaron a los egresos de PDVSA —a saber USD 8.507 millones— así como USD 5.198 millones correspondientes a pagarés vendidos al Banco Central de Venezuela (BCV) para la obtención de los bolívares necesarios en el financiamiento de operaciones locales, se tiene una disponibilidad efectiva en divisas de USD 3.309 durante 2017 para el pago del componente externo a proveedores y contratistas.

Molero Torres destaca el caso de Bariven, S.A., filial que presenta altos pasivos de vieja data que en 2017 solamente registró compras internacionales por un valor de USD 191,09 millones supuestamente debidas al restringido escenario financiero.

La filial registró obligaciones por USD 655,31 millones que no fueron contabilizadas por obras y servicios en las operaciones de la Faja Petrolífera del Orinoco, que representan aportes de contratistas, pero que no satisfacen la plenitud del financiamiento requerido.

Es por ello que aun cuando los resultados operacionales de PDVSA en sí mismos podrían ser calificables de relevantes, es necesario compararlos con los abundantes recursos históricos disponibles para inversiones y gastos operativos, que sustentaron la producción de los tres millones de barriles diarios tradicionales de la Industria.

Refiere, en tal sentido, los egresos efectivos en divisas reportados en los informes financieros operacionales durante los últimos años, los cuales serían en 2009, de USD 5.182 millones; en 2010 de USD 14.517 millones; de USD 33.117 millones en 2011; USD 20.051 millones en 2012; USD 21.520 millones durante 2013; USD 22.598 millones en 2014; de USD 15.532 millones 2015; USD 6.058 en 2016 y de USD 8.507 en 2017.

Comenta el informe que si se consideran los niveles de producción alcanzados con recursos insuficientes es posible entrever explicaciones sobre la dimensión de la crisis sobrevenida a PDVSA y al país, el cual presenta un aparato productivo severamente debilitado, pese a que en 2017 cerró con un precio diario promedio que subió en USD 11,51 dólares por encima de los 35,15 dólares por barril del año 2016. Un repunte quede acuerdo a la apreciación del comisario no pudo aprovecharse durante el citado ejercicio 2017 “a causa de la ineficiencia de los activos productivos que se encuentran en espera de financiamiento; en consecuencia puede concluirse que los resultados operacionales del año 2017 están significativamente afectados por la falta de disponibilidad de recursos financieros expresados en divisas, siendo esta carencia la primera y principal causa que ha impedido la completa ejecución de los proyectos de inversiones, programas operacionales y de mantenimientos periódicos de plantas, y por ende ha limitado el alcance de las metas volumétricas previstas durante el año 2017, de PDVSA y sus empresas filiales”.

Merma en la producción petrolera

El informe se remite al plan de producción de PDVSA 2017 que contemplaba crudos, condensados y LGN (líquidos del gas natural), por el orden de los 2.606 MBD, de los cuales se produjeron efectivamente —según asegura el reporte— 2.220 MBD, cifra que constituye el 85 por ciento de la meta prevista.

Se explica que la producción de 2.116 MBD de crudo se distribuyó de la siguiente manera:

a) Faja Petrolífera del Orinoco (1.157 MBD);

b) Occidente (470 MBD);

c) Oriente (441,5 MBD);

d) Costa afuera (34,8 MBD);

e) PDVSA Gas, S.A. (12,6 MBD).

A estas cifras hay que adicionar la producción de 104 MBD de LGN.

Foto: Maibort Petit

Molero Torres indica en el informe que la producción por gestión propia alcanzó los 1.086 MBD, equivalente al 51 por ciento, lo que constituyó una disminución de 17 por ciento respecto a 2016 cuando la producción fue de 1.313 MBD.

La producción proveniente de la gestión de las empresas mixtas de la CVP, produjeron 1.037 MBD (49 por ciento), lo que se traduce en una merma del 9 por ciento respecto a 2016 cuando la producción fue de 1.141 MBD.

Números en picada

El reporte del comisario principal de PDVSA dice que al cierre de 2017 las exportaciones fueron de 1.581 MBD de petróleo crudo y 326 MBD de productos, que totalizaban 1.907 MBD. Una cifra que representó sólo el cumplimiento del 78,8 por ciento con relación al plan original que contemplaba 2.421 MBD.

Igualmente, se observó una disminución de 282 MBD (12,9 por ciento) en comparación con las exportaciones de 2016.

Se indica que los 904 MBD de crudo y productos exportados al continente asiático en 2017, 472 MBD correspondieron a compromisos derivados del Fondo Chino, mientras que los 646 MBD exportados a Norteamérica, apenas 158 MBD correspondieron a exportaciones dirigidas a CITGO.

La caída también se observó en lo procesado por las refinerías de PDVSA en 2017, cuando el volumen fue de 1.343 MBD de crudo, lo que significó una sostenida reducción de 1.098 MBD (45 por ciento), respecto al nivel reportado en 2008. Esta disminución fue de 46 por ciento en el Sistema de Refinación Nacional (SRN), y de 44 por ciento en el sector internacional que, en la visión del comisario se debió a la venta durante ese lapso de la participación accionaria en varias refinerías en el exterior, equivalente a 345 MBD, el resto lo adjudica a la disminución en el procesamiento de crudo en la Refinería ISLA.

Poco dinero, poca producción

El comisario principal de PDVSA estima que la marcada y sostenida declinación de la producción petrolera deriva de la tendencia decreciente de la confiabilidad operacional, la cual está caracterizada por la baja eficiencia de instalaciones los insuficientes recursos en divisa de que dispone la estatal.

Se remite nuevamente al año 2008, tenido como referencia por su nivel producción ubicado en 3.422 MBD para hacer la comparación con los volúmenes de otros ejercicios y así tenemos que en 2009 la producción fue de 3.170 MBD; en 2010 se ubicó en 3.122 MBD) durante 2011 se produjeron 3.129 MBD; en 2012 fue de 3.034 MBD; en 2013 de 3.015 MBD; en 2014 de 2.899 MBD; para 2015 la producción fue de 2.863 MBD; en 2016 fue de 2.571 MBD; y en 2017 la cifra fue de 2.220 MBD.

Sostiene que la alta desinversión en 2017, determinó la merma en la producción de hidrocarburos y que para 2018 apuntaba a un mayor descenso.

Dicha desinversión en los procesos medulares de la Industria, principalmente en las Direcciones Ejecutivas de Producción Oriente y Occidente —observa Molero Torres— profundiza el descenso de la producción petrolera que comenzó a acentuarse a partir de 2014, “a instancias de la caída de los precios del petróleo, a un mayor servicio de deuda externa durante el período 2014-2017, y a la alta deuda comercial que mantiene PDVSA con los proveedores de bienes, empresas constructoras de obras y prestadoras de servicios para la Corporación; esto es un asunto inmediatamente vinculado al financiamiento del flujo de caja en divisas necesario para operar adecuadamente; insuficiencia financiera que ha incidido en forma notable en la baja del nivel de ejecución de la actividad de perforación, mantenimientos de infraestructuras, rehabilitación y servicios a pozos; asimismo, ha precipitado un incremento en la producción diferida, (crudo que no fluye al negocio por pozos inactivos, esperando reparación), por la baja confiabili
dad de las instalaciones incluyendo los mejoradores de crudos y mantenimientos en plantas e infraestructuras en general”.

Se hace referencia a lo que considera un dato emblemático de la insuficiencia de recursos durante el año 2017, a saber, el Centro de Refinación Paraguaná (CRP), para el cual se había previsto un presupuesto en divisas de USD 1.226 millones para paradas de plantas a los fines del respectivo mantenimiento, pero cuyos desembolsos se difirieron a causa de la baja disponibilidad del flujo de caja en divisas.

Formula un llamado a diseñar y desarrollar estrategias gerenciales que permitan dotar a PDVSA de los recursos en divisas requeridos de modo que se pueda recuperar la capacidad operativa de la empresa y así garantizar el cumplimiento de las metas volumétricas previstas.

Del mismo modo alerta acerca de la necesidad imprescindible de “promoción de políticas y acciones efectivas dirigidas a revertir la tendencia creciente a la deserción del talento humano”.

Pago responsable de la deuda financiera

Silvestre Molero Torres destaca el reconocimiento sobre la responsabilidad de la gerencia de PDVSA, “al actuar con diligencia a pesar de las dificultades, para honrar la deuda externa de la Corporación”.

Esto lo refiere por haberse realizado pagos durante el año 2017 para cubrir los servicios de dicha por USD 7.672 millones, tanto de la casa matriz como de las filiales por operaciones en el país, “lo cual revela la importancia de promover un agudo ejercicio de jerarquización de estrategias con base en los recursos percibidos, considerando renegociaciones del endeudamiento, en función de acopiar flujo de caja suficiente para financiar el incremento de la producción y con estas acciones potenciar el rendimiento de variables y factores que realmente están al alcance de la Nación y que igualmente permitan cumplir con el lineamiento N° 28, dictado por la Asamblea de Accionistas, el cual establece que PDVSA debe mantener un flujo de caja que garantice las operaciones, las inversiones, los recursos fiscales y la inversión social en el territorio nacional”.

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Producción diferida en pozos inactivos

Prosigue el informe indicando que en 2017 se confirmó la tendencia de PDVSA de declinar unos 3.000 pozos por año que pasaron de estado productivo a la condición de pozos inactivos con producción diferida, clase “2” o clase “3”.

Tal circunstancia se debió a la falta de reparaciones con taladros o la necesidad de restitución de repuestos o partes en deterioro y técnicamente con oportunidad de reactivación productiva inmediata.

Es así como el área de Occidente mostró al cierre de 2017, un total de 4.932 pozos bajo la categoría “2”, equivalente al 76 por ciento de la producción diferida en la corporación.

Estima el comisario que “estos pozos con oportunidad de reactivación productiva, de mediar el esfuerzo remediador diligente y la atención regular de oficio que debe acompañar a los procesos de producción diferida, programada o no programada”.

Deterioro de infraestructuras para el manejo del gas

Apunta el informe el bajo aprovechamiento comercial que PDVSA hace del gas natural en Venezuela, toda vez que del volumen total producido de 7.439 MMPCD, 4.849 MMPCD se destina a inyección a yacimientos, combustible, quema, venteo y mermas, lo que equivale al 65 por ciento de dicho total.

Al mercado interno se entregan 2.444 MMPCD, es decir el 33 por ciento, mientras que 2 por ciento, a saber, 146 MMPCD es transformado en LGN.

Rendimiento desigual de la fuerza laboral

Por otra parte, el comisario acusa un rendimiento desigual de la fuerza laboral de PDVSA Petróleo, S.A y de las empresas mixtas de la CVP.

Explica que dicha fuerza laboral de PDVSA al cierre de 2017 totalizaba 132.559 trabajadores, mientras las contratistas petroleras reportaban 7.836 personas.

La estatal tenía para la fecha 106.894 trabajadores en Venezuela, 4.576 personas en el exterior y 21.039 trabajadores que laboraban en actividades no petroleras.

Destaca que la filial CVP contaba con 774 trabajadores y sus empresas mixtas con 18.576 trabajadores, totalizando así 19.350 personas que al cierre de 2017 producían el 49 por ciento de los 2.116 MBD correspondiente a crudo, con los que oficialmente cerró el ejercicio la corporación. A esta cifra se suman 104 MBD de LGN, para completar la producción global de 2.220 MBD de hidrocarburos líquidos.

En tal sentido, el informe invita a hacer una reflexión sobre estas cifras para reorganizar y reestructurar la industria.

Añade que en la fuerza laboral propia petrolera, 76 por ciento es del género masculino y 24 por ciento es femenino, una proporción que se mantiene en el contexto de la fuerza laboral no petrolera.

Sostiene el reporte que las capacidades de la fuerza laboral de PDVSA han mermado “históricamente”, debido al paro petrolero de 2002, a la deserción del personal y a la reciente progresiva fuga de profesionales altamente preparados.

Riesgos revelados por las reservas de hidrocarburos

El informe hace referencia al hecho de que Venezuela posea las mayores reservas de hidrocarburos líquidos del planeta proyectando la sustentabilidad del negocio para los próximos cuatro siglos.

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A juicio de Molero Torres esto es una razón para estar alerta dado que es una situación que “contrasta y hace deslucir a la poderosa Nación de los EE. UU., en su desventajosa e incómoda posición con un índice Reserva/Producción (RPR) de apenas 10 años, esto es sus reservas solo alcanzan para un breve período, con el agravante de ser un país voraz consumidor de combustibles, en una sociedad basada en el automóvil, cuyas estrategias para asegurar el abastecimiento del recurso energético, le impulsan a actuar en el escenario internacional ejecutando planes desestabilizadores y desintegradores en contra de los países con grandes reservorios de hidrocarburos; una característica histórica del intercambio desigual impuesto en la dinámica del desarrollo de los países élites, es la obtención barata de materias primas, como base del financiamiento de su sociedad de confort; ello pone en contexto el implacable boicot, ejercido sobre los procesos económicos de cualquier tipo emprendidos, tanto por el Estado venezolano como por el sector privado nacional, y constituye un reto a la acción gerencial para recuperar la regularidad operativa de la Industria, haciendo valer el principio de plena soberanía sobre sus recursos energéticos”.

Impulso al control interno

Por último, el comisario principal de PDVSA reconoce el impulso de control desplegado por las autoridades de la estatal el Ministerio del Poder Popular de Petróleo durante 2017 para mejorar las actividades relacionadas con el balance, fiscalización y medición de hidrocarburos y otros procesos de Control Interno.

Molero Torres considera que esto último promovió la ejecución de subsiguientes investigaciones, con demostradas consecuencias judiciales permitiendo la mejoría del ambiente de control en fases sensibles y estratégicas del negocio. En su criterio, estas acciones de control complementan la que igualmente estima una “eficiente actuación del Ministerio Público con su vigoroso impulso judicial, a los fines de no tolerar la corrupción, evitar la dilación procesal, e impedir casos de impunidad”.