El dramático relato de venezolanos que llegan caminando a Ecuador (Video)

Cortesía de @jorgesfotografía
Según el Instituto de Estadística de Ecuador, casi 300 mil venezolanos ingresaron al país el año pasado, muchos de ellos lo hacen caminando desde Cúcuta, en la frontera entre Colombia y Venezuela.  “Me tuve que deshacer de mi familia por la situación allá”, dijo un venezolano de 54 años quien llegó con sus pies llenos de llagas y ampollas a la nación meridional.
Luisiana Ríos y Gabriela Dominguez/ Venezuela al Día 
Uno de los casos más dramáticos de los que se vive dentro de un refugio improvisado, en un terreno cerca del terminal terrestre de Carcelén en Quito, es el de un padre de familia quien decidió emigrar. Su recorrido fue de Valencia a Cúcuta y  de allí a Ecuador. “A veces me daban la cola y después seguía caminando”, explicó.

El, es parte de las 300 personas que se encuentra actualmente en unos campamentos armados con bolsas de plástico y donaciones,  que también han hecho en los terrenos de una empresa privada llamada Pintulac, para que los venezolanos puedan dormir allí.
Organizaciones como “Chamos Venezolanos en Ecuador” están trabajando para ayudar a estas familias que llegan sin nada al país. “Hemos atendido a una mujer embarazada solitaria con niña de 7 años y su esposo que se suicidó, otra esposa en parto cuyo esposo se encuentra en terapia intensiva (…) otra madre soltera con tres hijos: uno de ellos diabético insulino dependiente, se le realizaron evaluaciones médicas y apoyo nutricional”, dijo Egleth Noda, presidenta de la Fundación.
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“Ojalá que ninguno tenga que pasar por esto, porque es fuerte”, dijo el señor que llegó con sus pies destrozados, después de dos semanas caminando. Su profesión es albañil y por suerte ya logró conseguir trabajo, pero solo espera que sus heridas sanen pronto para así comenzar en su empleo.
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“Estamos agradecidos con el pueblo de Ecuador, pero uno piensa es en los que están allá en Venezuela”, se lamentó el obrero quien llegó a Ecuador con sus tres hijos y un yerno. “La esperanza es que de esto salga algo bueno”. suspiró.
En el refugio de Carcelén  hay un centenar de personas, mientras que en Pintulac hay 200, de ellos 15 son niños en edades desde 1 hasta 8 años. Cuentan con ocho carpas en donde duermen, gracias a las donaciones de colchonetas, cobijas, abrigos y ropa de los ecuatorianos y otros venezolanos que viven cerca.
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En uno de los improvisados campamentos no hay lugares para hacer sus necesidades ni asearse. Sin embargo, llegan hasta el terminal cercano y pagando 0,15 centavos pueden  evacuar y por 0,10 centavos  los dejan orinar.
 Aunque los inmigrantes venezolanos reciben donación de alimentos, incluso hasta 30 diarios, son insuficientes para tantas familias que se refugian allí. En su mayoría son hombres los que llegan con las esperanza de poder trabajar para enviarle dinero a su familia en Venezuela. Muchos quieren trabajar como carpinteros, albañiles, panaderos, pasteleros; y profesionales como educadores y  técnicos.
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 Cuentan que cuando las personas llegan al campamento para darles asistencia, les piden un dólar o permiso para usar su celular, bien sea para llamar y textear a sus familiares en Venezuela. Incluso, para avisarles con un mensaje a través de Facebook, que llegaron a Ecuador y están bien, a pesar de su situación en los refugios.