Margarita, la perla del Caribe que pierde su brillo

Un año sin visitar la isla de Margarita es poco pero suficiente para comprobar su alarmante deterioro. La perla del Caribe ha perdido su brillo a causa de la crisis económica, la falta de transporte, las constantes fallas en los diferentes servicios y la inseguridad que también afecta al resto de Venezuela.

Raylí Lujan / Venezuela al Día

Los habitantes del estado Nueva Esparta, quienes además son sus principales productores lo confirman. Adrián Blanco, vendedor de ostras en Playa El Yaque lamenta “lo mal” que la pasan, desde la llegada de Nicolás Maduro a la presidencia de la República.

“Desde hace dos años atrás, uno no caminaba la playa. Un solo cliente se comía un solo tobo”, agrega Blanco, como parte de su denuncia por la situación que le afecta personalmente, como trabajador y ciudadano.

Los locales ubicados en las principales avenidas como la 4 de mayo y la Santiago Mariño permanecen cerrados desde las 5 de la tarde, cualquier día de la semana. La referencia de actividad comercial que se tenía en la isla también ha mermado.

La llegada de turistas extranjeros es la que da oxígeno a los habitantes de la isla. La proporción no es la misma en comparación con años anteriores, pero permite sobreponerse de la falta de visitantes nacionales.

Foto: BBC Mundo

“Turistas nacionales, imposible. Si llegan, pero muy poco. Y a nivel de compra, estos se escapó de las manos. El poder adquisitivo del venezolano es nulo totalmente. El colombiano, el argentino, el ecuatoriano y el brasileño, es lo que está llegando. Les resulta más por el cambio”, cuenta un vendedor de suvenir en los alrededores del Castillo Santa Rosa.

Otros vendedores de la misma rama, que hacen vida en las afueras de la Basílica Nuestra Señora del Valle también recalcan la baja afluencia durante las fiestas patronales.

“Ya no es la misma. Las fiestas han bajado, por la inseguridad y el transporte. Las temporadas que se veían aquí, han sido fatal. Las cosas no han estado bien. Ya no es lo mismo. Sobrevivimos encomendándonos a Dios y a la Virgen”, relata Fernando González, vendedor de artesanía y objetos religiosos.

En medio de la dura realidad, la esencia de los margariteños se mantiene. Su cordialidad y sus ganas de salir adelante les permite combatir la crisis con trabajo incansable, esperanzados en que una mejor Venezuela llegará.

“Hay que salir adelante. Echarle ganas al trabajo. Es la única manera para tratar de sacar a Venezuela adelante”, exclama Rubí Castaño, una reconocida vendedora de empanadas en el mercado de Conejeros, que se niega a ceder ante la crisis en el país.

Como ella, Oliver y Albert, dos niños margariteños que cantan en Playa El Agua para obtener ganancias que puedan llevar a su hogar. Y mientras ponen su granito de arena, haciendo lo que más les gusta, luchan también por el sueño de verse en una tarima “como los grandes”.