Tres meses después, familiares de Lisbeth Ramírez hablan sobre la masacre de El Junquito

Foto Archivo.

A través de una entrevista realizada por el medio El pitazo a la madre de Lisbeth Ramírez, la joven de 29 años de edad que fue asesinada en la masacre del Junquito junto a Óscar Pérez y otros cinco venezolanos. La madre no ha tenido sosiego alguna, ya que cada día que pasa recuerda la trágica pérdida de su hija menor

Redacción Venezuela al Día 

Hoy se cumple tres meses de su muerte, y tanto su madre como sus hermanas no encuentran consuelo ni justicia alguna ante el atroz asesinato ejecutado por la autoridades policiales. “Nos quitaron a la más pequeña, ella era quien ayudaba a mi papá en todo así no supiera. Cambiar bombillos, cosas eléctricas, batir cemento, lo que sea por ver a mis papás felices y ayudarlos”, expresa su hermana Leidy Ramírez entre lagrimas.

Cortesía de El Pitazo

Al mencionar el nombre de su hija, la madre, Farides Mantilla, rompe en llanto recordando el prometedor futuro y todo lo que representaba Lisbeth en la familia. “Se iba a graduar, mi niñita. Ella era una inocente que se iba a graduar en diciembre de odontóloga”, dijo la madre sollozando.

Luego del trágico hecho, la hermana, Leidy Ramírez, junto a su esposo, se dieron a la tarea de reconocer el cuerpo de Lisbeth y realizar todos los trámites del sepelio. Como representante de la familia viajó a Caracas hasta la Morgue de Bello Monte, ella aún no creía lo sucedido. “Todo lo sucedido y vivido por esa semana fue difícil y lleno de mucho dolor e impotencia por no poder hacer nada”.

En el camino, Leidy tuvo un accidente de tránsito y a pesar de esto, nada la detuvo para poder tramitar el papeleo que necesitaba para poder reclamar el cuerpo de su hermana. “Me acuerdo que bajé dos pisos y subieron la tapa de esa cámara que parecía de bronceado. Estaba completamente tapada y solo se le veía la cara, más nada. Yo pregunté qué tenía ella cerca de su ojito porque se le veían como unos huequitos y me dijeron ‘eso es un disparo, a su hermana le dieron un tiro de gracia’ yo seguía impactada”, contó la hermana de la fallecida.

En el momento, su Leidy exigió le mostraran el cuerpo de su hermana y un empleado de la morgue bajo autorización previa accedió a mostrarle el cuerpo completo. “Habían pasado cuatro días y ella estaba firme, no estaba hinchada, no tenía moretones ni nada, estaba como dormida, pero vi que tenía otro huequito en el abdomen y varias marcas en la barriga, por supuesto pregunté y me dijeron que recibió un disparo en el ovario y lo de la barriga eran esquirlas”, continuó narrando.

Hasta este momento, la familia de la joven asesinada dice “estar muerta en vida”, pues, cada domingo se dirigen a la tumba de Lisbeth Ramírez con flores; junto a su tumba se encuentra una bandera de Venezuela izada, bien en alto, demostrando las siete estrellas que para la familia “representa a los siete mártires que murieron en la masacre de El Junquito” haciendo referencia a Lisbeth Ramírez, Óscar Pérez, Daniel Soto, Jairo Lugo, Abraham Lugo, Abraham Agostini y José Pimentel, reseña el medio.

Con información de El Pitazo