Padre José Palmar: No iba a ser otro muerto ni un preso político más de Maduro (Exclusiva)

Hace dos semanas sorprendió la noticia de que el Padre José Palmar, acérrimo opositor al gobierno de Nicolás Maduro, se encontraba “retenido” por funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos en Texas. Este domingo, el sacerdote venezolano ofreció una entrevista exclusiva a VAD y reveló detalles de su huida de Venezuela y del apoyo que ahora recibe en EEUU.

Raylí Luján / Venezuela al Día

En medio de ataques e incontables advertencias en su contra, el padre Palmar salió de Venezuela el 10 de enero de 2018. Desde Maracaibo, estado Zulia tomó un avión que lo trasladó hasta la ciudad de México donde recibió ayuda por quienes él denomina “almas caritativas”. Diez días después de su llegada, Raúl Naranjo, uno de los ciudadanos que le prestó apoyo en la Ciudad de México fue asesinado a pocos metros de la casa donde se resguardaban. El Padre Palmar aseguró que la muerte de Naranjo obedecía a un atentado en su contra y decidió trasladarse a la frontera de Estados Unidos.

“Salí a buscar protección del régimen venezolano. Diosdado Cabello varias veces en su programa se refirió a mi e incluso dijo que me dejaron salir. Sé que esa muerte no fue casualidad”, expresó al asegurar que se trataba de una de las tantas amenazas de los funcionarios chavistas y que por tanto se reservaría los nombres del resto de las personas que le ayudaron.

Participación del Padre José Palmar en una manifestación- Captura de pantalla

A principios del mes de marzo llegó a la frontera de Texas y solicitó resguardo. Al no poseer visa americana, los funcionarios estadounidenses procedieron a hospedarle en un centro preventivo mientras se confirmaba su condición de refugiado.

A un paso del asilo 

Los abogados Iván Guerrero y Carmen Jaqueline Gimenez, de la organización USA Refugees & Immigrants, que habían sido contactados por el sacerdote venezolano desde México, le brindaron asistencia médica y asesoría legal durante las pruebas realizadas por el Servicio de Inmigración para comprobar el acoso del que había sido víctima el Padre.

Los abogados Iván Guerrero y  Carmen Jaqueline Gimenez, de la organización USA Refugees & Immigrants, asesoraron al Padre Palmar

Palmar ahora reside en el estado de Florida bajo el estatus de “miedo creíble por beneficio al público”, a solo un paso de que le sea otorgado el asilo político. Allí también recibe atención odontológica por parte de la doctora Irene Berrocal, solicitada por USA Refugees & Immigrants.  

“Escogí Estados Unidos porque ha sido un país frontal contra el régimen de Maduro. Es un país que se ha mostrado a favor de los derechos humanos de los venezolanos, a quienes respeta y brinda resguardo”, señaló.

Atención odontológica por parte de la doctora Irene Berrocal

Muestras de apoyo

El Padre José Palmar, quien expresa sentirse bien de salud, indicó que en todo el proceso no recibió ayuda de dirigentes de oposición en Venezuela. No resultó igual en Estados Unidos, donde algunos senadores sí le tendieron la mano y se aliaron alrededor de su caso, como lo ha sido Bill Nelson. En días recientes, el Padre Palmar recibió una llamada del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien también le extendió su solidaridad.

En cuanto a la falta de pronunciamiento por parte de la Iglesia católica en Venezuela, manifestó sentirse abandonado, aunque sin resentimientos. “No he recibido apoyo o mensajes de solidaridad de ningún representante de la iglesia. La verdad me he sentido un poco abandonado todo este tiempo, pero por eso no dejó de amar a la iglesia. Tampoco esperaba más”, dijo. Destacó que el silencio de los obispos venezolanos o religiosos del mundo suelen generarse por la distancia o la postura neutral que deben sostener frente a casos políticos.

Continuar la lucha

El padre Palmar siempre se ha caracterizado por su rebeldía frente al gobierno de Maduro. Ha alzado la voz en los momentos más duros durante los últimos años en Venezuela. No pensó que llegaría el momento de marcharse pero ahora considera que fue una decisión necesaria para continuar la lucha.

“Ayudo más a Venezuela desde aquí que lo que hubiese podido hacer allá estando preso. No pensaba ser una cifra más de los muertos o asesinados por el gobierno o ser un preso político más”, expresó el Padre, quien apuntó sentir miedo por las represalias que pueda emprender el gobierno contra familiares y amigos que quedaron en Venezuela.