Estudiar o trabajar, el dilema de un universitario en tiempos de crisis

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La situación país ha alcanzado niveles extremos. El asunto empeora y el Gobierno hasta ahora sigue sin hacer nada, solo se mantiene de brazos cruzados atribuyendole la culpa a otros. Mientras esto pasa, los venezolanos deben ingeniárselas como sea para intentar sobrevivir a la coyuntural crisis.

Redacción Venezuela Al Día 

Parte de los ciudadanos que se ven golpeados por la crisis, son los universitarios. Y es que ahora la modalidad para ellos no solo es estudiar, también deben trabajar para medianamente salir adelante. La cantidad de universitarios que se dedican a estudiar y a trabajar al mismo tiempo incrementó desde que inició la crisis económica. En algunos de esos casos, desisten y dejan “para después” la continuidad de su carrera para dedicarse únicamente a reforzar sus ingresos, sobre todo aquellos que pertenecen a un grupo social menos favorecido económicamente.

Estudiantes trabajan, al mismo tiempo que cursan su carrera para contribuir en su hogar y también poder costear guías, libros y otros materiales para sus estudios; sin embargo, algunos sueldos apenas les permiten cubrir una parte de ellos. Esta situación puede desencadenar un impacto que se ve reflejado en su rendimiento académico, en comparación a aquellos a los que aún sus padres les subsidian los estudios.

“Resuelve”

Ante este escenario, los universitarios recurren a libros y a materiales electrónicos. Said Rahal, estudiante de Ingeniera en Telecomunicaciones de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y representante estudiantil, dijo que no compra un libro desde hace mucho tiempo y que se “resuelve” consultando a través de internet.

“Muchos profesores digitalizan contenidos que ellos ya tienen, lo que hacen es distribuir las partes específicas, algunos los imprimimos y hay otros profesores que permiten utilizar el teléfono, la tablet o computadora”,refirió.

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Deserción

Por otra parte, y de acuerdo con cifras publicadas por Viva la UCV, al menos el 50% de los alumnos se retiraron de la universidad para trabajar, emigrar o simplemente sobrevivir. La población estudiantil universitaria disminuyó en un 25% en la Escuela de Antropología; 800 estudiantes de la Escuela de Derecho retiraron el año; 45,8% de los estudiantes de la Escuela de Economía retiró el semestre actual por problemas económicos; y solo el 60% de los nuevos ingresos de la Facultad de Humanidades se inscribió para iniciar el semestre.

El futuro en el país parece ser entonces cada vez más incierto y, por lo tanto, la deserción universitaria es cada vez mayor. Los ánimos de continuar estudiando se ven empañados ante la decisión de “¿comer o estudiar?” .

Con información de El Cooperante