Localidad de Hialeah se despide de su equipo especial de bomberos

Cuando el cubano Pedro Alberto Vargas asesinó a siete personas en un complejo de apartamentos en Hialeah, en el año 2013, entre las fuerzas que hicieron frente a la peor masacre registrada en la historia de ese municipio floridano se encontraban miembros del denominado SWAT Medic, un grupo especial de paramédicos del Cuerpo de Bomberos local, que están adiestrados para el uso de armas en ese tipo de casos.

El programa, presentado a la comunidad como “un apoyo importante para la Policía” durante la Administración de Julio Robaina, en el año 2006, acaba de ser cancelado por el alcalde municipal Carlos Hernández, quien justifica la orden como una “decisión administrativa” que consultó previamente con los jefes del Departamento de Policía y del Cuerpo de Bomberos, respectivamente.

Equipo Swat Medic /Foto Diario Las américas

Según Hernández, la medida ha causado malestar entre la Asociación de Bomberos de Hialeah porque “ellos siempre quieren los mejor para su gente” y tras advertir que no iba a decir más nada al respecto, agregó: “Los jefes están de acuerdo con esto. Aquí no se ha hecho nada incorrecto”.

En efecto, el gremio sindical se declaró “afectado” por la cancelación de un programa que surgió de una “alianza” entre la Policía y el Cuerpo de Bomberos, en un “esfuerzo” por entrenar “paramédicos SWAT”, que pueden prestar atención inmediata a las víctimas que resulten heridas en tiroteos como el registrado recientemente en Las Vegas.

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Para el presidente de la Unión de Bomberos de Hialeah, Roberto Ortega, quien instó al alcalde Hernández a reconsiderar la medida, esta decisión no es la “más correcta” porque, considera, ese grupo sirve de apoyo en casos de heridos que deben recibir atención inmediata. “No es lo mismo una persona con un hueso fracturado, que otra que recibe un balazo”.

Ortega explicó que tampoco es lo mismo un paramédico que un paramédico “SWAT Medic”. Y dijo: “Estos son bomberos que han pasado por rigurosos entrenamientos y que entran a una escena con chalecos y cascos antibalas, junto con el equipo SWAT de la Policía, también armados y pueden disparar si el caso lo amerita”.

Vía Diario Las Américas