Retro antojos: Las chucherías que nos hacían agua la boca (Fotos)

Foto/Crónica Uno

Las horas en el colegio pasaban lentas, mientras las maestras se organizaban para dejar tarea para el día siguiente. Los chamos sólo esperaban la sonada de campana para salir y disfrutar las tardes; quizá dormir una o dos horas, jugar con los compinches o ver comiquitas. Todo eso mientras comían las famosas chucherías que vendían en la bodeguita cerca de la casa.

Adry Perdomo/ Venezuela Al Día

Aunque el tiempo ha pasado, y ya esos chamos de aquel tiempo hoy día son veinteañeros y treintañeros , recuerdan con entusiasmo tener el bolsillo repleto de bolívares para atiborrar a la doña de la bodega con pedidos. “¿Cuánto vale el super popy? ¿y los salvavidas?” en fin, el pedido nunca sobrepasaba el presupuesto, y en caso de pasarse un poquito siempre tenías la oportunidad de pagar luego.

El favoritismo era cambiante, pues a veces era mejor un paquete de Reinitas antes de una Festival, pero otras simplemente querías las dos acompañadas de unas cuantas Frunas y sin olvidar los infaltables kramel. La vida jamás había sido tan dulce y esa época por ser tan inolvidable, siempre es bueno recordar que dulces nos hacían agua la boca.

Frunas

Los caramelos masticables que no podían faltar en piñatas o cotillones, económicos y variados. Las Frunas venían en presentaciones de fresa, naranja, cambur y frutas variadas, que simplemente eran irresistibles.

Galletas Reinitas

Las famosas galleticas Reinitas, rellenas de gelatina roja eran el boom de toda merienda venezolana. Al comer una, debías comerlas todas, pues eran riquísimas.

Hubba Bubba

Los chicles que fueron, son y serán un verdadero clásico. Una tira de chicle que venían en varios sabores, era enorme y enrollada en un dispensador en el que podías cortar los pedacitos que quisieras.

Super Popy

¡Me da un chowi! era la frase para pedir cualquiera de los paqueticos de palitos de maíz inflados sabor a queso. El Super Popy además de ser una chuchería salada, era la más solicitada, el crujientico sabor y los dedos llenos de boronitas eran una especialidad que todo niño no dejaba de disfrutar.

Chocolates Jet

Comer un chocolate Jet, no solo significaba morder un trocito de chocolate, sino esperar a conocer el “Mundo de los Animales” con el papelito que traía adentro. Cada uno de los papelitos tenía un animal diferente y coleccionarlos ¡era toda una maravilla!

Yogueta

Las famosas chupetas sabor a yogurt de fresa, piña, uva y mandarina, además de ser ricas, en el centro traían un chicle ligero con todo el sabor del yogurt. ¡Tremendo gustazo!

Nucita

 

Ese pequeño envase transparentoso era la alegría más grande. Aunque la señora de la bodega siempre lo daba con una paletica blanca, era mejor comerlo con los dedos. El chocolate blanco con el negro la convertían en una chuchería mega favorita. Aunque actualmente  se consigue en el mercado “esta presentación solo quedó en la historia”.

Pingüinitos

Por último pero no menos importante, un ponquecito Pingüinito. El ponquecito de chocolate relleno de crema era una chuchería que se obtenía ( haciendo la tarea o portándose bien) de lo contrario, era el que no se podía dejar debiendo en la bodega o en la panadería. ¡Imagínate como era de sabroso!

Pese a que el país se encuentra en una delicada situación, las esperanzas de que los niños de hoy día disfruten de esos pequeños placeres que disfrutamos los “treintañeros” no se pierden. Aún, entre lo que parece inalcanzable, existe la oportunidad de volver a embadurnar los dedos en felicidad.