Deutsche Welle: Venezuela busca quien la gobierne

Foto El Universo

Nicolás Maduro fue ratificado como presidente de Venezuela, pese a las incesantes críticas contra su gobierno. Pero, ¿estaría la heterogénea oposición preparada para llevar las riendas del país si estuviera al timón?

Evan Romero-Castillo

Este jueves (10.8.2017), el “hombre fuerte” del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Nicolás Maduro, fue ratificado como presidente del país por la Asamblea Nacional Constituyente, que el mismo Maduro promovió bajo condiciones reñidas con la Carta Magna. La pregunta de rigor es si el sucesor de Hugo Chávez en la jefatura del Estado puede gobernar: ya a principios de 2017, la mayoría opositora en el Parlamento declaró que Maduro había incurrido en “abandono del cargo” al mostrarse incapaz de resolver la crisis económica.

Smolansky envía mensaje de resistencia a los venezolanos

La aparente inminencia de su quiebra no es el único mal que aqueja a la nación caribeña, pero es percibida como el problema que, de ser solucionado, permitiría comenzar a enfrentar el dramático desabastecimiento de alimentos y medicinas, el colapso del sistema sanitario, el deterioro de la industria energética –incluida la petrolera–, el descalabro de la infraestructura y los servicios públicos, el déficit de viviendas, la decadencia del sistema educativo y las otras calamidades que le dan a Venezuela la semblanza de un Estado fallido.


No obstante, cabe preguntar: si Maduro y su cohorte se separaran del poder esta noche, ¿qué reformas inmediatas, qué reestructuraciones urgentes, qué políticas públicas de hondo calado podría aplicar mañana un Ejecutivo integrado por representantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la mayor alianza opositora? ¿Estarían preparados para llevar las riendas del país de un día para otro? ¿O tienen razón quienes acusan al antichavismo de no tener plan alguno, aparte de sacar al PSUV del Gobierno lo antes posible?

CNE adelanta días para la presentación de postulaciones para las Regionales

“La sola elección del nombre ‘Mesa de la Unidad Democrática’ apunta a que se trata de una coalición muy laxa. A esa mesa se sientan actores muy disímiles entre sí, con sus respectivas historias, lógicas e idiosincrasias. Y eso lleva a que su cooperación sólo sea posible sobre la base del mínimo común denominador. Esta ‘coordinación negativa’, como la llamamos en las Ciencias Políticas, imposibilita la articulación de ideas o propuestas innovadoras”, explica Günther Maihold, subdirector de la Fundación Ciencia y Política (SWP), de Berlín.

¿Está la oposición en capacidad de gobernar?

 
“En la MUD hay políticos de alto rango de la llamada ‘Cuarta República’, hay grupos comprometidos desde hace mucho tiempo con sus respectivas ideologías y también hay nuevas maquinarias creadas en torno a personalidades puntuales. De todas esas instancias, las más conservadoras determinan la actuación de la alianza. Eso saltó a la vista esta semana”, acota el experto del SWP, aludiendo al debate en torno a si los partidos de la MUD debían o no participar en los comicios regionales pautados para el 10 de diciembre.

Arreaza se reúne con funcionario de EEUU pese a tensión entre Maduro y Trump

Freddy Guevara, de la formación Voluntad Popular, tuvo un airado cruce de palabras con Henry Ramos Allup, de Acción Democrática, el pasado 31 de julio. Guevara propuso la formación de un Gobierno paralelo y el nombramiento de autoridades electorales independientes; Ramos Allup refutó esas iniciativas y se rehusó a boicotear los comicios regionales, pese a las acusaciones de fraude que pesan sobre el Consejo Nacional Electoral. “Al final, algunos partidos anunciaron que irían a las urnas con o sin la MUD”, comenta Maihold.

“Ese pronunciamiento obligó a la mayoría de los socios de la MUD a decirle ‘sí’ a las elecciones regionales, aun sabiendo que sólo trece de veinte formaciones tendrían la posibilidad de inscribirse ante el CNE”, señala el especialista de Berlín. Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo –los grupos encabezados por María Corina Machado y el preso político Antonio Ledezma, respectivamente– no han sido reconocidos como partidos por la máxima autoridad electoral. Y ambas se niegan a respaldar la moción más reciente de la MUD.

Hijo de Ramos Allup “pasa coleto” con Nicolasito y su nueva burrada

“En Vente Venezuela nos deslindamos de una ruta que un factor de la MUD ha decidido seguir, que es la validación de una dictadura mafiosa, al participar en sus elecciones amañadas”, declaró Machado. Como bloque, a la MUD se le prohibió inscribir candidaturas en siete de veintitrés estados: Apure, Aragua, Bolívar, Carabobo, Monagas, Trujillo y Zulia. Sin embargo, Maihold no cree que las carencias programáticas de la MUD se deban a las evidentes desventajas de la oposición en su enfrentamiento con el régimen de Maduro.

Lea el artículo completo en Deutsche Welle