Cómo seguir la vida en tiempos de crisis

Según la Real Academia Española, una crisis significa “un cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”, también puede referirse a “una situación mala o difícil”. En este sentido, no sería una especulación afirmar que es normal que una población que sufre de forma directa o indirecta una crisis, pueda verse vulnerable a padecer ciertos desequilibrios emocionales, en principio, por la falta de control sobre sus vidas, la incertidumbre y el miedo.

Shakira Di Marzo /El Estímulo 

Enfrentar el problema, ocuparse en vez de preocuparse

Marisol Ramírez, psicóloga egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y vicepresidenta de Psicólogos Sin Fronteras en Venezuela, explica que tanto su equipo como ella plantean diferentes formas de fortalecer la resiliencia y la capacidad de resolver problemas incluso en situaciones abruptas.

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“Lo primero que hay que identificar con el consultante es lo que le perturba, ya que puede el origen puede venir de la misma crisis generalizada en la población, pero la expresión personal puede ser distinta”, explica Ramírez.

Asimismo, reconocer cuáles son las fortalezas y las debilidades y finalmente tomar acción sobre el campo en el que se puede intervenir, “es decir, la toma de decisiones se basa en aceptar lo que se puede manejar y lo que no” y finalmente “como nos vemos o nos sentimos en el proceso, cómo se siente la persona”, completa la psicóloga.

Para Graciela Bracho, psicóloga egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) especialista en terapias grupales y familiares, el aumento de la ansiedad generalizada es una realidad, debido a la incertidumbre y al miedo, sobre todo en poblaciones vulnerables. “Por ejemplo, los adultos mayores, las embarazadas y los niños. Los adultos mayores se ven más descompensados, esto debido a que no pueden llevar a cabo con normalidad la rutina de la que están acostumbrados”, expone la psicóloga.

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