Cuerpos represivos en Venezuela: criminales sistemáticos

Dirección de Seguridad Nacional, Digepol, Disip, Guardia Nacional, SEBIN; los nombres han cambiado, pero el germen de su legado violento y criminal, de los métodos aborrecibles ha mutado, se ha perfeccionado y potenciado con el tiempo. Si bien, en tiempos de dictadura las persecuciones y torturas fueron técnicas empleadas con agudeza contra la oposición política, también en los sucesivos gobiernos de naturaleza democrática, los crímenes en manos de los órganos de seguridad estuvieron a la orden del día.

Zeudy Acosta Paredes/Venezuela al Día

Parece que el rostro de la criminalidad lleva uniforme desde siempre, no importa el sistema político o  quién ostente el poder, la balanza se inclina a favor de la represión, de eliminar al adversario, y de esto, el Gobierno actual tiene un guión bien estructurado, utiliza todos los mecanismos para neutralizar “al enemigo” y se alza con los honores a la hora de contabilizar muertos.

No importa cuántas veces quieran disfrazar sus acciones, desmentir lo que es un secreto a voces, criminalizar a los opositores. Basta con saber de sus propias bocas que los colectivos, los paramilitares y la Guardia Nacional Bolivariana “defienden a la revolución”.

“La otra innovación es el uso de cuerpos paramilitares en las labores represivas. Hablamos de grupos armados no-oficiales, al margen de las fuerzas armadas y policiales, que le hacen el trabajo sucio al Gobierno. Aquí los llaman “colectivos” y son civiles con licencia para cometer desmanes. Han disparado, reprimido y han secuestrado gente que luego aparece en fuertes militares. Así que operan para el Gobierno”, enfatiza Luis Carlos Díaz, analista político.

El villano más cruel

Todo indica que la lucha en Venezuela, dejó de ser de una oposición liderada por los políticos, en todo caso, “ha sido asumida por el pueblo, que ha apelado a los artículos 68 y 350 de la Carta Magna y en desacato a la autoridad, que contraría los valores y derechos humanos, a la violación flagrante de la democracia y sus principios, se enfrenta a los piquetes  de la represión”, así lo describe el cura venezolano -perseguido político radicado en Miami-, Pedro Freites.

Melanio Escobar, director de la ONG Redes Ayuda, señala que la represión infringida en Venezuela en la actualidad “ha tenido una escalada de violencia preocupante que desde las organizaciones de los derechos humanos han denunciado. Hemos podido presenciar, evidenciar y registrar todas las arbitrariedades a la hora de contener a las manifestaciones pacíficas. Un conjunto de variaciones son empleadas para atropellar”.

El Gobierno de Maduro podría ser recordado como el más cruel, el de mayor exterminio, como una gestión genocida que no sólo ha permitido que la delincuencia haya tomados las calles y los índices de inseguridad sean los más altos del continente, sino que aúpa a la comisión flagrante de asesinatos en protestas pacíficas, sin mencionar que, por la inseguridad reinante, 259 mil 447 venezolanos han muertos a manos del hampa en 17 años de revolución (Observatorio Venezolano de Violencia, 2015).

Para Luis Carlos Díaz, “La represión de esta era del chavismo tiene unas características innovadoras: Uso de herramientas de “dispersión” de manifestaciones que se supone que no son letales, como armas letales. En teoría los escudos, las lacrimógenas y los perdigones son para repeler concentraciones y ataques. Cada uno tiene su protocolo. Pero en Venezuela se violan”.

GNB amarra y quema con lacrimógena a niño de 11 años (Videos)

Más de 2 mil personas detenidas hasta hoy, y el lamentable saldo de 43 muertos (un promedio de uno por día), en mes y medio de protestas –ejecutadas por el SEBIN y la GNB, respectivamente-, se suman a los 43 asesinados en las manifestaciones protagonizadas en 2014.

“Hemos visto – sentenció Díaz-, cómo se usan los escudos para golpear manifestantes en la nuca, después de tenerlos sometidos. Los perdigones se disparan a quemarropa, convirtiéndolos en armas asesinas. Y las lacrimógenas se disparan en horizontal y a corta distancia de los manifestantes. Se les apunta al cuerpo y a la cabeza. Tenemos manifestantes asesinados porque les dieron en el corazón. Otros han tenido fracturas. A uno le dispararon a la cabeza mientras cruzaba el río Guaire”.

No es la Constitución

Los Gobiernos cambian, son transitorios, pero la doctrina militar, esa es eterna. Una vez que Hugo Chávez comienza su gestión gubernamental, lo primero que hace ruido en su entorno es la Carta Magna de 1961. Para ese entonces su contenido no era lo suficientemente amplio ni convincente, quizá lo realmente importante es que no era conveniente. Ambos estamentos consideraban derechos y deberes similares en materia de libertad de expresión, derecho a la vida, la fiscalización de los poderes públicos, la honra y defensa de la patria y el rol de las Fuerzas Armadas apolíticas y al servicio del país, no de parcialidades políticas.

No obstante, un derecho inalienable como la libertad que puede ser ejercido como un mecanismo ante las inconsistencias del Estado y sus poderes, ha sido fustigado en los últimos cuarenta días de protestas en el país.

A modo de crítica Díaz apunta “El Gobierno podrá decir que usa armas reglamentarias, pero sus oficiales les dan usos letales. A eso súmale la incorporación de metras, rolineras y otras esferas de metal o vidrio que insertan en los cañones de las escopetas y disparan junto a sus cargas de perdigones. Así no dejan trazo de balas, pero han matado a manifestantes así”.

Tiempos de otra dictadura

“Viví la dictadura perezjimenista. Lo de la Seguridad Nacional, los asesinatos, las torturas, los exilios forzados, eran materia conocida por mucha gente dentro y fuera del país. Ahora más de un individuo añora aquella época y ayuda a propagar el mito de que Pérez Jiménez fue el mejor presidente que ha tenido Venezuela”. Los que añoran esa dictadura son los mismos que critican la presente dictadura”, subraya José Bergher.

Con Pérez Jiménez, los perseguidos eran normalmente comunistas o líderes políticos, escritores, todo aquel que se manifestaba en contra del régimen, como José Vicente Abreu, Leonardo Ruiz Pineda, Simón Alberto Consalvi y José Agustín Catalá, de un centenar más. ¿En qué ha cambiado esto, cuando hablamos de Maduro? “El poder es responsable, absolutamente responsable, por la acción de sus oficiales. Lo que hemos visto, de hecho, es que en muy pocos casos hay sanciones, y siempre son individuales, no a la cadena de mando”, destaca el analista político.

Guerrillas y estudiantes

Los escenarios, los protagonistas y los ejecutores también han cambiado de nombre, no así el hecho de que tanto en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en la Cuarta República o bajo los mandatos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, las responsabilidades por acción u omisión son puntuales. Hacer un balance de los 40 años de democracia entes de que Chávez asumiera el poder, respecto al número de muertes quizá destaque que se vinculan a los grupos guerrilleros, a protestas de menor tiempo y participación, así como por el número de víctimas.

En Cantaura (estado Anzoátegui), en 1982 bajo el mandato de Luis Herrera Campins, el bombardeo de un campamento de guerrilleros del Frente Guerrillero “Américo Silva” del partido Bandera Roja, deja el saldo de 23 fallecidos de los 41 que componían a la célula. Situaciones similares ocurren en 1986 en Yumare (estado Yaracuy) con 9 bajas; en 1988 14 más en Caño La Colorada El Amparo (estado Apure).

Pero además, no sólo era un asunto de guerrillas, pues en 1984 cuatro autobuses partieron de Maracay (Aragua), con destino a Caracas, cuando por órdenes del entonces Ministro de Interior Octavio Lepage al Teniente Coronel de la GN José Vizcuña, un pelotón de guardias impiden el paso portando armas de guerra (FAL), que dejó un saldo de 35 estudiantes heridos, de los 200 que viajaban a la capital en defensa de sus derechos.

Tras El Paquetazo del 89, los estudiantes Belinda Álvarez, Juan Carlos Celis, Luis Landa y Richard López, en sendas protestas en Caracas y Maracay, también fueron presas de balas que cegaron sus vidas.

Denuncian agresión física contra detenidos en El Limón

El 21 de febrero de 2015, otros dos estudiantes, Yamir Tovar (22) y Luis Arianyi (21), aparecían en un barrio de Caracas golpeados, maniatados y muertos a tiros. Tovar presentaba tres disparos en la cara. Tovar pertenecía al movimiento Resistencia y Arianyi participaba en manifestaciones.

Cinco estudiantes de la Universidad de Los Andes, en la ciudad venezolana de Mérida, resultaron heridos  en una nueva marcha de protesta por  la muerte de un chico de 14 años que recibió un disparo en la cabeza en San Cristóbal (Táchira). En una semana han sido asesinados o han aparecido muertos seis estudiantes en tres ciudades de Venezuela (La Vanguardia)