Sin alimentos ni galenos se encuentra el Hospital J.M de los Ríos

Foto: Archivo.

El sector hospitalario nacional ha sido uno de los más golpeados en estos tiempos de “revolución” chavista madurista. Refleja la triste realidad que atraviesa el país producto de desacertadas políticas económicas que han llevado al país al despeñadero. VAD

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Y el Hospital de Niños J.M. de los Ríos de Venezuela no escapa a esa crisis. No conforme con atravesar una crítica situación de escasez de medicinas y materiales médicos, ahora enfrenta la ausencia de médicos y alimentos.

Este centro hospitalario presenta un déficit en infraestructura, presupuesto, recursos humanos e insumos, De hecho, la rotura de una tubería de aguas negras hizo que se suspedieran las intervenciones quirúrgicas y aunque la avería fue arreglada, las cirugías están detenidas por falta de personal.

En un reportaje de El Estímulo se reseña que pasó 10 días sin poder operar a ninguno de sus pacientes por la rotura de una tubería de aguas negras que colapsó en el servicio de Neurocirugía. El jueves santo se reabrieron los quirófanos, pero ningún niño ha sido intervenido: ese día no había anestesiólogo y el viernes no había suficientes médicos en el centro de salud para realizar los procedimientos.

“Para operar en este hospital se tienen que alinear todos los planetas, a menos que sea un día de lunes a viernes y en la mañana. Los quirófanos están operativos, pero cuando hay anestesiólogo, no hay médicos adjuntos. Tengo un paciente que no puede evacuar por un tumor que le ocupa todo el recto y hoy tampoco podrá ser operado”, dice a El Estímulo un médico cirujano, que prefiere no ser identificado.

Los quirófanos fueron clausurados el martes 4 de abril, pues al abrir los grifos del área de faena, donde se lavan los instrumentos utilizados para las operaciones, se inundaba de aguas negras el servicio de Neurocirugía, ubicado un piso más abajo. Ya fue restituída la tubería y cerraron la pared, pero aún no han limpiado la tierra y el sucio.

“En el hospital hay demasiadas vacantes. No hay nadie que quiera venir a trabajar aquí por un sueldo mísero. En Cirugía Pediátrica tenemos tres médicos adjuntos y solo dos hacen guardias. Hoy no hay ninguno de guardia, y ayer cuando uno de ellos estaba aquí no había anestesiólogo. Un residente cobra alrededor de 70.000 bolívares mensuales, prefieren rebuscarse por fuera”, señala el médico.

Carlisbeth Falcón, trasplantada renal de 10 años de edad, espera desde hace una semana una reconstrucción de la uretra. “Dicen que los quirófanos están activos, la ponen en ayuna hasta el mediodía y luego los médicos dicen que no operarán. Lo que nos han dicho es que no se ha hecho ni una operación desde que reabrieron los pabellones”, denuncia su padre, Carlos Falcón.

La comida actual / Cortesía El Estímulo

Además, la comida que reciben “es pésima”, dice el hombre: “La institución no tiene pollo ni carne. Hoy en la mañana le dieron un bollito con mantequilla, anoche dos arepitas chiquiticas sin nada de relleno con un trozo de lechoza. Y la comida la dan en bolsitas transparentes porque dicen que no tienen envases”.

Un auxiliar de Nutrición aseguró que la comida, que desde el año pasado proporciona Mercal directamente a la cocina del hospital, no está siendo surtida en cantidades adecuadas. “Mercal no está surtiendo casi, solo tubérculos y plátano. Las sopas que se dan son donaciones de organizaciones”.

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El Estímulo intentó comunicarse con el director del J. M. de los Ríos pero fue imposible. Además de las fallas en los alimentos, el Hospital de Niños dejó de garantizar la existencia de reactivos y equipos para exámenes necesarios. La organización Prepara Familia lleva adelante una campaña de recolección de fondos a través de internet para apoyar a los familiares de los niños de todo el país que se atienden en el principal centro de salud pediátrico del país con pruebas de laboratorio, alimentos e insumos como pañales y fórmulas lácteas.