¿Renovación de partidos o gobernar sin oposición?

Imagen VAD

Tres fines de semana han transcurrido desde que el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio inicio al proceso de renovación de partidos políticos, en el cual ya han logrado validarse tres de las más grandes organizaciones que integran la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Daniela Martín/Venezuela Al Día

Avanzada Progresista (AP), Voluntad Popular (VP) y Primero Justicia (PJ) fueron los primeros de la alianza opositora en participar por el 0,5% de firmas en cada uno de los 12 estados exigidos por el Poder Electoral.

Otros, como Acción Democrática (AD) y Un Nuevo Tiempo (UNT) esperan en fila poder cumplir con la traba más difícil -jamás implementada en Venezuela-, que les permita la participación democrática de forma abierta y diversa.

Punto de validación de Voluntad Popular

Desde el momento de su anuncio, este mecanismo requerido por el ente electoral causó desánimo en la población y los partidos que la representan, los cuales ahora se encuentran bajo amenaza de su posible eliminación.

Punto de validación de Primero Justicia

Algunos de ellos, como el partido socialcristiano Copei mantiene un debate interno sobre acudir o no al proceso. La imposición de una Junta AD HOC, por el Tribunal de Supremo de Justicia (TSJ) -a disposición del gobierno-, ha enfrentado a los militantes del partido, en el que un grupo intenta evitar la validación de esta junta pues consideran que se estaría validando al “gobierno”.

Mientras tanto, otras organizaciones como Vente Venezuela, que aunque no cuenta con una tarjeta electoral pudiese haber optado por validar una tarjeta de un partido más pequeño, decidió no acudir al proceso, precisamente por considera que se trata de “una nueva trampa de la dictadura”.

La coordinadora nacional de la tolda azul, María Corina Machado ha insistido en que el mecanismo solo busca dar tiempo al gobierno que intenta “escoger su oposición”.

Esta posición es apoyada por el abogado y político, Enrique Aristeguieta Gramcko, personaje histórico de la democracia venezolana, miembro de la Junta Patriótica que condujo al país una vez derrocada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Para Aristeguieta Gramcko, acudir a la renovación de partidos “es seguir las directrices que el gobierno le impone a la oposición para que pueda existir”. Por ello, insiste en evitar el proceso que a su juicio “no procede”.

Asimismo, el historiador aprovecha para recordar que durante la dictadura de Pérez Jiménez “ningún partido de los que existían y estaban ilegalizados podía ir a pedirle permiso a Pedro Estrada (Director de Seguridad Nacional de Pérez Jiménez) o Laureano Vallenilla (Ministro del Interior de Pérez Jiménez) para actuar libremente como partido de oposición”.

En ese sentido, Aristeguieta resalta que en aquel tiempo histórico de Venezuela, donde era necesario rescatar la constitucionalidad en el país, la oposición hacía lo que costara “dentro de lo que se podía hacer y se hizo”.

Restaurada la democracia en Venezuela y avanzando hasta los tiempos actuales, en el país no se había impedido la formación de partidos o la eliminación de ellos, por no cumplir su validación en 12 estados. Con este nuevo mecanismo del CNE, que podría aplicar lo antes mencionado solo se vislumbra el objetivo de gobernar el país bajo un partido único.

La división de la oposición, también cuenta como la finalidad de este nuevo obstáculo. Y a ello, se le suma incluso la división del Gran Polo Patriótico, integrado por aliados del chavismo, quienes se han negado rotundamente a su participación por considerarle un mecanismo que deja sin opciones a los ciudadanos.

De esta manera, se deja en evidencia que el CNE, bajo las órdenes del gobierno de Nicolás Maduro solo busca gobernar sin oposición, de forma “autoritaria”, en un proceso electoral que solo puede ser comparado con lo ocurrido en Cuba o Nicaragua.