Implican a Narcosobrinos con poderoso cártel de Honduras

En la conspiración en que participaron los sobrinos de la pareja presidencial de Venezuela, Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas estuvieron involucrados miembros del cártel hondureño “Los Cachiros”, según un argumento presentando por el abogado defensor del hijo del expresidente de Honduras, Fabio Porfirio Lobo, ante la juez de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, Lorna G, Schofierd.

Por Maibort Petit/@maibortpetit

La afirmación fue hecha en el marco de una de las audiencias previas a la lectura de la sentencia de Fabio Porfirio Lobo, quien se declaró culpable de conspirar para importar y distribuir cinco kilogramos o más de cocaína desde Honduras a los EEUU. El acusado se enfrenta a una pena máxima de cadena perpetua y mínima de 10 años.

El hijo del exmandatario hondureño Porfirio Lobo Sosa, fue arrestado en Haití el 20 de mayo de 2015 y trasladado a Nueva York para afrontar la acusación hecha por el entonces fiscal de Distrito, Preet Bharara.

Agentes de la DEA arrestan a Fabio Porfirio Lobo

Según el documento, en 2014, Fabio Lobo acordó ayudar a dos supuestos narcotraficantes mexicanos en el transporte de varias toneladas de cocaína. Sin embargo, en realidad ambos eran agentes encubiertos de la Agencia Antidrogas de EE.UU. Los informantes grabaron las reuniones de la conspiración con dispositivos usados por el gobierno norteamericano para generar evidencias que le permiten sustentar los casos en las cortes federales.

Defensa de Lobo menciona a los Narcosobrinos

El 9 de noviembre de 2016 se realizaba el tercer día del juicio contra Campo Flores y Flores de Freitas en la sala 14C del Juez Paul Crotty, ubicada en el 500 Pearl Street en Manhattan. Paralelamente, a escasos metros del ese lugar, en la sala 1106 del edificio 40 Foley Square, se realizaba una audiencia previa a la lectura de la sentencia de Fabio Lobo.

La defensa, encabezada por el abogado neoyorquino Manuel Retureta, dijo a la juez Schofield lo siguiente:

“Ante el juez Crotty se está llevando a cabo un juicio de dos ciudadanos venezolanos (Campo y Flores) que participaron en una presunta conspiración que involucra al cártel de los Cachiros de Honduras, así como también a otros oficiales hondureños. Ese caso está produciendo testimonios en estos momentos de uno de los agentes de nuestro caso, un informante confidencial de nuestro caso y podemos anticipar que uno de los acusados de los Cachiros en nuestro caso”.

Retureta expuso tal argumento para convencer a la juez que la corte debía otorgarle un tiempo prudencial para dirimir algunos aspectos inconclusos del expediente de su cliente, para lo cual requería las transcripciones del testimonio del informante del caso Campo y Flores, (CS1) José Santos Peñas, quien a la vez, actuó en la operación que llevó a la captura de Fabio Lobo.

Vale recordar que el testimonio de José Santos Peña en la pieza angular que la defensa de los sobrinos de la pareja presidencial de Venezuela ha usado para tratar de descalificar el juicio, y solicitar una sentencia absolutoria o, en todo caso, un nuevo proceso judicial. Los abogados alegaron que el testigo de la DEA mintió al juez, al gobierno norteamericano, y cometió delitos mientras cooperaba con la DEA, razones por la cual sus alegaciones no debieron ser presentadas al jurado que dictaminó la culpabilidad de Campo Flores y Flores de Freitas.

Alargar la sentencia

En noviembre de 2016 la corte decidió dar una prórroga. La juez Schofield fijó las audiencias el 8 y 16 de marzo, y la lectura de la sentencia para el 30 de mayo de 2017. Asimismo, pidió a la defensa someter a su despacho la porción de la transcripción del testimonio dado por José Santos Peña en el juicio de los sobrinos del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y resaltar los aspectos que se relacionaban con el caso de Lobo.

Rutereta dijo que la defensa tenía que examinar exhaustivamente el testimonio de Santos Peña, ya que el mismo tenía un impacto en la conducta y operación de esa organización criminal (Los Cachiros) en Honduras, lo cual podría influir en los términos de sentencia de Lobo.

El defensor dijo en esa audiencia que quería plantear una reunión con los fiscales federales para tratar de establecer la relación de los casos. Rutereta también aseguró a Schofield que el juez Paul Crotty había advertido que el juicio de los Flores debía terminar antes del Día de Acción de Gracias y que él lograría las transcripciones del testimonio del informante a finales del mes( Concluyó de hecho el 18 de noviembre de 2016).

La droga de los Cachiros vino de Venezuela

Aunque formalmente el caso de Fabio Lobo aún no han sido relacionado con el expediente de Campo y Flores, Venezuela salió relucir en varias oportunidades durante la audiencia Fatico, que se celebraró el 8 y el 16 de marzo de 2017. Los dos días, la fiscalía presentó al ex líder del cártel de los Cachiros, Devis Leonel Rivera Maradiaga quien luego de entregarse a la DEA y declararse culpable de cargos de narcotráfico, pasó a ser testigo cooperante del gobierno de los Estados Unidos.

El testimonio de Rivera Maradiaga resultó ser explosivo para la clase política de Honduras. El testigo juró que el padre del acusado y expresidente hondureño, Porfirio “Pepe” Lobo recibió miles de dólares en sobornos del cártel de los Cachiros, como contraprestación, el exmandatario entregó contratos millonarios de obras públicas del Estado a las empresas creadas por la organización criminal para blanquear el dinero proveniente de las drogas.

De der. a izq.: Fabio Porfirio Lobo, Porfirio Lobo Sosa (ex pote Honduras, Rivera Maradiaga

Igualmente, el testigo de la DEA aseguró que Tony Rodríguez, hermano del actual mandatario, Juan Orlando Hernández, y quien es diputado al Congreso hondureño, sostuvo reuniones con los Cachiros en las que prometió gestionar el pago de algunas deudas que tiene pendiente el gobierno con las empresas de Rivera Maradiaga. A cambio, el cártel le pagaría sobornos. El encuentro entre el político y los narcotraficantes fue grabado por Rivera en el marco de cooperación que tiene con la agencia antidrogas de los Estados Unidos.

Para colmo, el ex líder de los Cachiros afirmó también que el hermano del expresidente Manuel Zelaya hizo negocios con drogas. Por muchos años recibió miles de toneladas de cocaína provenientes de Venezuela y Colombia, en un aeropuerto ubicado en al ciudad Aguacate, acotó Rivera en su declaración en el estrado de la corte neoyorquina.

Rivera Maradiaga fue enfático al señalar que los envíos de droga que su organización recibió por años venían de estado Apure, ubicado en la región llanera, al sur-oeste de Venezuela, en la zona fronteriza con Colombia.

Los señalamientos de Rivera Madariaga coinciden con anteriores denuncias de que en el estado Apure, en la frontera sur occidental de Venezuela y Colombia, funcionan numerosas pistas clandestinas de las que salen hasta 8 vuelos diarios de avionetas cargadas de cocaína.

Comentó que los envíos llegaban a un aeropuerto del Departamento de Cortés, uno de los más importantes de Honduras, no solo por ser el lugar donde desembarcó Cristóbal Colón el 14 de agosto de 1502, sino porque en la actualidad se ha convertido en un gran corredor de la droga, usado por los cárteles para transportar sus mercancías hacia Guatemala y México, con destino final a los Estados Unidos.

Fabio Lobo recibía cocaína de Venezuela

El caso de Fabio Lobo incluye el envío de 410 kilos de cocaína desde Venezuela y Colombia en el Departamento de Cortés. Cuando el fiscal federal Emil Bove III le preguntó a Rivera Maradiaga quién ayudó a enviar la droga desde Apure a Honduras dijo “nosotros tenemos socios allá en Venezuela. También contamos con asociados colombianos como Pama y Juancho que son los representantes de los Cachiros en la zona”.

El testigo de la fiscalía también aseguró ante la juez que el acusado, Fabio Lobo, le ayudó personalmente en los envíos. Comentó que un día (no especificó la fecha de la operación a la que se refería el fiscal) lo había llamado a Lobo por teléfono y le pidió que viajara a San Pedro Sula y que se comunicara con él cuando estuviera en la zona. Ambos iban a recibir un cargamento de cocaína que les estaban enviando desde Apure. Fabio lo hizo y le sugerí que se llevara su propia seguridad “porque íbamos a transportar drogas”.

Rivera dijo que se había encontrado con el acusado en el hotel Playa en Puerto Cortés, luego fueron a una casa de playa en el área de Omoa, en Chachaguala. En el trayecto hablaron de lo peligroso de la operación. Lobo le dijo que le gustaría estar presente en el lugar donde se iba a desembarcar la droga, pero Rivera le manifestó que era muy peligroso, “porque ese avión era seguido por militares”.

Rivera dijo además que el acusado le informó que había estado haciendo diligencias en Catacamas y que luego viajó a Tegucigalpa para buscar “los detalles” de la seguridad allá para finalmente irse a Tocoa. Rivera y Lobo se juntaron en Tocoa, Colón y -según testimonio del testigo- el acusado viajaba en una camioneta SUV Prado-Toyota.

En el relato Rivera Maradiaga comentó que Fabio Lobo y él se quedaron esa noche en la zona porque el avión que venía de Venezuela iba a aterrizar tarde en Iriona, Departamento Colón, en una propiedad de Ton Montes y su madre Chinda Ramos, ubicada en Farallones, una pista privada cuyo dueño es el señor Facusse.

Rivera dijo que Lobo se había quedado en el hotel cuando el avión llegó a Tocoa y el hombre encargado de recibir la droga los había mantenido informado. Comentó que aquel cargamento tuvo problemas ya que la policía llegó al rancho de Chinda porque uno de los copilotos, Cachaco dejó su GPS. Asimismo mencionó a un individuo apodado “Pollo”, que trabaja en seguridad de los Cachiros y quien había transportado un camión con unos 1,000 ó 1,050 kilos de cocaína a ese mismo lugar.

En ese momento, el testigo aseguró que le había comunicado a Lobo que la mercancía había llegado. “El me estaba esperando en una SUV en el estacionamiento del hotel Sanabria, llegué y me monté en la camioneta donde se encontraba el acusado. El vehículo estaba conducido por un hombre vestido de uniforme militar o de policía y había otro hombre vestido de civil en la parte de atrás”.

Rivera Maradiaga comentó además que en la camioneta habían armas. “Vi un rifle AR15 en el asiento y una pistola que tenía el militar”.

Con el testimonio de Rivera Maradiaga sirvió para demostrar hasta dónde se involucró Fabio Porfirio Lobo en la industria del narcotráfico de los Cachiros, el conocimiento de dicha operación, el destino de las drogas y el uso de armas dentro de las actividades criminales. Para cerrar, el exlíder del cártel dijo tajantemente: “El expresidente Porfirio Lobo nombró a su hijo Fabio Lobo jefe de seguridad del cártel de los Cachiros. El ex presidente Lobo cumplió con el acuerdo que hizo con nuestro cártel”.