Santuario de la Divina Pastora se llena de devoción con visita de primeros feligreses

AVN.

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Feligreses larenses iniciaron la visita al santuario de la Divina Pastora, patrona espiritual de esta región, previo a la multitudinaria procesión de la virgen, que se realizará este lunes 14 de enero en Barquisimeto, la capital larense.

Rafael Ocanto llegó este jueves procedente de Carora, acompañado por su hijo para ver a la Divina Pastora, previo a la bajada de la imagen de la virgen de la zona más alta de la iglesia, que se estima para este viernes.

Ocanto dijo que estos primeros días de enero y el 14 en particular “son muy especiales para el pueblo larense porque celebramos la manifestación de devoción y de fe más grande de esta región”.

Indicó que todos los 1º de enero, previo a la procesión, “venimos a acompañar a la virgen. Luego, el día de la procesión, vamos desde el pueblo de Santa Rosa hasta la Catedral de Barquisimeto en la procesión”.

Agregó que este ritual “lo cumplimos con mucha devoción y fe, por la protección que nos da a todos los larenses esta virgen milagrosa”.

A la par de la visita de los feligreses en el pueblo se observan los trabajos de rehabilitación de Santa Rosa. Estos se aprecian de un costado y al otro, en los accesos al pueblo, situado en la intercomunal Barquisimeto-Cabudare.

Esta misma realidad se observa en el interior de la iglesia, donde obreros terminan de pintar. En el interior se puede ver entrar y salir a decenas de feligreses, que han venido a observar la imagen de la pastora, que siempre es acompañada por un niño en los brazos, un bastón y sus ovejas alrededor.

Luis Lucena vino de Cabudare. Él, como muchos larenses, se acerca a la iglesia los primeros días de enero para contemplar a la luminosidad de la virgen. Contó que siempre viene los primeros días del año y también acompaña la procesión el 14 de enero.

Recordó que en 2004 le dio un accidente cerebro vascular y se le quedó paralizado prácticamente la mitad del cuerpo. “Le pedí a la virgen que me ayudara a salir de ese triste episodio de mi vida y ella me ha ayudado”, dijo.

Por esa razón, agregó, “cada día creo más en ella. Es una virgen que me acompaña en todas mis oraciones”. Unos feligreses se arrodillan al frente del altar de la iglesia donde está la imagen, otros se sientan y la contemplan durante rato largo.

Le rezan, le toman fotos con celulares y no paran de observarla con ojos de meditación, como es el caso de las hermanas Briceño, Ana y María, de 73 y 70 años, respectivamente.

Ellas viven en la avenida José María Vargas de Barquisimeto. Desde niñas, recuerdan, siguen esta tradición religiosa, como buenas católicas larenses.

Siempre “le pedimos por nuestra salud”, dijo Ana. “También agradecemos todos las promesas que nos ha concedido, a favor de mis hijos y de mis nietos, que han logrado superar circunstancias de enfermedades, en parte por la fe que hemos tenido en la virgen”.

Contaron que cuando estaban más jóvenes hacían toda la procesión. Ana dijo que “ahora la esperamos en la avenida Venezuela”, uno de los puntos del recorrido del multitudinario acto de fe, devoción y fervor religioso.

La procesión de la virgen Divina Pastora es la manifestación religiosa más multitudinaria de Venezuela y una de las más grandes de América Latina, junto a las actividades que en honor a la virgen de Guadalupe se realizan en México.

Se trata de un peregrinaje de más de 2 millones de personas que se efectúa de la iglesia del pueblo de Santa Rosa, ubicado entre Barquisimeto y Cabudare, hasta la catedral de la capital larense.

Este trayecto, que lo transita la virgen sobre los hombros de su pueblo, se inicia cerca del mediodía de cada 14 de enero y culmina a primeras horas de la noche en la Catedral de Barquisimeto.

El peregrinaje es acompañado por cantos, alabanzas y plegarias por parte de los feligreses. Muchos cumplen promesas vestidos de pastores y nazarenos. Algunos caminan descalzos, mientras otros lo hacen hasta de rodillas.