Otto Pérez: fin de era maya es oportunidad para el pluriculturalismo

Los descendientes mayas llevarán a cabo en este sitio arqueológico el fin del último baktun del calendario maya el 21 de diciembre del 2012 / AFP

AFP.- El fin de una era en el calendario maya, previsto para el 21 de diciembre, es una oportunidad para fortalecer el pluriculturalismo en el mundo, dijo este jueves el presidente de Guatemala, Otto Pérez, en la inaguración de la X Asamblea General del Fondo Indígena.

El foro busca respuestas para las poblaciones indígenas en la región, compuestas por 40 millones de personas con 70% en condiciones de pobreza, señaló el exsecretario técnico de la entidad, el ecuatoriano Diego Iturralde.

“Es un acontecimiento universal que constituye una oportunidad para que generemos cambios en beneficio del bienestar de la humanidad, y cambios estructurales que permitan la construcción de Estados pluriculturales”, aseguró Pérez en la cita que reúne a delegados indígenas de 22 países latinoamericanos y representantes de España, Portugal y Bélgica.

Según el calendario solar maya conformado por 18 meses de 20 días cada uno, el 21 de diciembre termina una era de 5.200 años y se inicia un nuevo ciclo, lo que ha dado paso a conjeturas sobre el fin de la humanidad.

David Choquehuanca, canciller de Bolivia, dijo que el fin de esa era maya “tiene que ser el fin de la división y el comienzo de la unidad. El fin de la cultura del miedo. Tiene que ser el comienzo de la cultura de la hermandad y de la alianza, el fin del odio y la armonía”.

El presidente del Fondo, el colombiano Luis Andrade, instó a los gobiernos a asumir mayores compromisos con los pueblos autóctonos, donde miles de sus habitantes son golpeados por la pobreza y la discriminación.

“Esperamos un mayor liderazgo por parte de los gobiernos para que en ese relanzamiento del Fondo Indígena haya un compromiso renovado… y responder a las tantas demandas de los pueblos indígenas”, dijo el presidente de la entidad, el colombiano Luis Andrade.

Andrade lamentó que el Fondo opera con unos 26 millones de dólares, debido a que casi la mitad de los 22 Estados que lo integran no han aportado los cinco millones de dólares comprometidos al crearlo hace 20 años, situación que impide financiar proyectos del ente con sede en Bolivia.